Leído e interpretado por: Teresa de Hita
Autor: Miguel de Ungría
ROMANCE EN LEGÍTIMA DEFENSA
Preste el público atención
A esta historia horripilante,
Que no ha en el mundo parangón
Desde los tiempos del Dante
Que a los infiernos bajó
Buscando a su bella amante,
Y aunque allí se la encontró
Al fin sin ella regresó.
Es el drama de los tiempos,
Esta nueva sociedad
De la hiper-comunicación
Y la realidad virtual.
Pues siendo todo ficticio
También lo es la verdad
“Izquierdisto”-progresista
Culmen de felicidad.
Esta truculenta historia
Da su comienzo en España,
Que unos dicen que es nación
De las más viejas que haya
(Hoy desunión de autonomías
O reinos de taifas nuevos,
Componenda de regiones)
Y otros que pueblo de pueblos.
La gobiernan extremistas:
Socialistas, comunistas,
Golpistas separatistas,
Secuaces de terroristas
A los que hacen homenajes
Mientras Europa mira,
Raptada por jueces lelos,
Tocando, ineptos, la lira
Del tribunal de Bruselas,
Tierra de los puritanos,
Que ni entre ellos se entienden
Sean flamencos o gabachos.
Los belgas, siempre escocidos,
Aún recuerdan al de Alba
Que bien les puso “las pilas”
De Bruselas a Lovaina.
Pero volvamos a España
Que aquí hay mucho que decir
De esta tierra maltratada
Desde los tiempos del Cid.
Hay algunos delincuentes
Pretendiendo separar
Pedacitos de la patria
Para hacerla su solar.
En una esquinita imponen
Un idioma: el catalán,
Que, como es bien conocido,
Es tan internacional
Que lo hablan en Polonia
Y en el África oriental.
Los chinos lo estudian todos,
En América es oficial
Y una tribu de Laponia
(Para así comunicar
Con las focas del entorno),
Lo acaba de incorporar.
En otro rincón etarras
Se encargan de recordar
Sus principios criminales
Desde tiempo inmemorial.
Vascongados sanguinarios
Agitan siempre el nogal
Mientras otros, muy cristianos,
Cogen el fruto al final.
Imponen su “primi”-lengua
Y su “latro”-régimen fiscal,
Se ríen de España entera
Como hienas de corral.
Si lo miráis en conjunto,
En esta España singular,
Todo te puede pasar
Sin que te puedas quejar,
Es como una leonera
De alimañas sin piedad.
Te pueden robar la casa,
Su uso y su propiedad,
Sin que puedas protestar
Si te ausentas, o te vas
De entierro, o de vacaciones.
Sin justicia ni equidad.
Tenemos jueces nefastos,
Venales al politiqueo,
Proclives al delincuente,
Enemigos para el pueblo.
Invaden nuestra nación
Gentes llegadas por mar
Como el turco sarraceno.
Llegan para perturbar
Asaltando nuestras costas
A bordo de sus pateras,
Con una mano delante
Y la otra mano atrás.
Gran negocio el de las mafias,
Las de fuera y las de acá,
Intereses de “progretes”
Que bien pagamos los demás.
Con la ayuda de activistas
Del vivir sin trabajar
Saben reclamar derechos,
Deberes nunca jamás.
Son personas instruidas
Con carreras y demás,
Que, con su gran formación,
A España harán avanzar.
La religión del profeta,
De la espada y el chador,
Es su gran aportación
A nuestra vieja nación.
Su deseo de integrarse
Mucho nos hará ganar.
Regresar al medioevo
Es cosa muy singular.
Mientras que existan fronteras
Entrar de forma ilegal
Es contravenir las leyes
Que cumplimos los demás.
Y hablando de libertades
Aún hay mucho que contar
Pues vivimos en un tiempo
Donde es delito discrepar.
Las elites progresistas
Nos dictan como pensar
Según su secta vegana,
Sin dejarnos respirar.
Pues respirar contamina,
Vivir contamina aún más,
Y vivir sin sus designios
Es gran pecado mortal.
Los toros son de salvajes
La caza crimen capital.
Hay que vivir al mandado
De la dictadura social
Puritano progresista,
No binario, animalista,
De la “vegania” oficial,
“Ecorracial” y activista.
Son ofendidos constantes
En este mundo venal
Donde algunos atrevidos
Se atreven a discrepar.
No lo digo por decirlo,
Aunque pueda mal sonar,
Según el código progre
Es delictivo opinar.
Contra tanta esquizofrenia
Como afecta al personal
Solo cabe rebelarse
De forma individual.
Dicen los buenos buenistas,
Vividores del trincar,
“Los dineros son de todos”,
Mas no es así el cotizar.
Y quieren hacernos culpables
De todo lo que está mal.
Son tahúres de conciencias
Falsarios de la verdad,
Pues ellos, jodiendo el mundo,
Son los mismos que, a la par,
Nos señalan responsables,
Que bien les gusta señalar.
Dictadores de costumbres
Tiranos de libertad,
Impositores de leyes
Se ciscan en la verdad.
En sus checas ideológicas
Es un delito capital
El no rebuznar a coro
Como rebaño gregal.
La propiedad más humana
Es la facultad de pensar
Y vivir en consecuencia,
Eso es el “ser individual”.
Pero no crean ustedes
Que es problema regional
El buenismo pestilente,
Es virus de nivel mundial.
Nunca mejor lo del virus,
De la China al hospital,
Dictadura comunista
Asesina y criminal.
Es tanta la tontería
Que acomete al personal
Que llega hasta Groenlandia
Desde el mismo Senegal,
Desde Nueva Delhi a Lugo,
De Nueva York al Nepal.
Aquí no se salva nadie,
Quizás algún esquimal
Aislado en su polo helado,
Donde aún le dejen cazar
(Si vive sin cobertura
Y no precisa celular).
Puede que algún bosquimano
También se pueda escapar
Por, al menos, de momento,
Mientras no le quiera salvar
Alguna ONG salvadora,
De pijiprogres sin fronteras,
En sus coches de diseño,
Con álbumes en Instagram.
Es esta tragedia, enorme,
Fruto de una sociedad
Enferma de necedades,
De inepcia y de zafiedad.
Un mundo de represores,
Una sociedad global,
Con un balón por bandera,
Buenista, “bambi” y banal.
Todo esto que les cuento,
Ahora que llega el final,
Lo digo sin mala leche,
Sin acritud y, además,
Pensando, como lo pienso,
Que, en el fondo, me da igual
La opinión del respetable
Que no cultiva el respetar,
Me remito a cuanto dije
Pues lo dije de verdad,
Sin realidad ficticia
Ni ficticia realidad.
Pues no siendo político
Ni mantenida, ni cura,
Ni clienta de partidos,
Ni seguidora de Alá,
Es decir, no siendo “na”,
Hago justo lo que quiero,
Y lo que yo quiero ahora
Es concluir, y ya está.