Soneto
Por: L.M.C.
Sola, nacida del rosal dormido,
En el jardín que fuera cementerio,
Junto a la iglesia, ahora en el olvido,
La rosa blanca muestra su misterio.
Es ya fin de diciembre, y treinta y uno,
Cuando el año se acaba, como todo,
Pues la flecha del tiempo, inoportuno,
Muestra como las cosas van al lodo.
Pero ella, flor humilde y poderosa,
Sin saber que es invierno y hace frío,
Ha querido nacer para mis ojos.
Pues siendo, en su blancura, tan hermosa,
También enseña firmeza, empeño y brío,
E ilusión, aunque viva entre despojos.