Por: L.M.C.
SONETO
Laberinto de pasos olvidados
Tomados por el polvo acumulado,
Anaqueles con libros apilados,
Su huella allí, buscando lo anhelado.
Del ruido de la vida liberado
Habita el alma del eterno aedo
A su pasión sin límite entregado,
Sujeto solo a su afición y credo.
Le cupo la gran fortuna que es vivir
Acorde al deseo de su mente clara,
Ajeno al mundo, que el cabal desprecia.
Precisó solo libros para servir
A las musas, con la destreza rara
Solo reservada al que Dios aprecia.