Aquella mujer despeinada

Microrrelato

Por: Miguel de Ungría

          

-¿Te acuerdas de mí?- Preguntó aquella mujer despeinada que se había aproximado a nuestra mesa tambaleándose un poco. Olía a vino barato y yo no podía imaginar que haría una tipa así en un sitio como Angelos.

          -¿Te acuerdas de mí, cariño?- Repitió, y mi mujer empezó a mosquearse.

          -Lo siento señora, debe usted confundirse- Dije. Puede que sin demasiada convicción.

          -Nada de eso, tú eres el tipo al que se la chupé el otro día; te recuerdo porque nunca vi una polla tan torcida-

          A mi esposa se le cayó la copa y el vino corrió, lento, extendiéndose como una sombra húmeda, por el mantel inmaculado.

Deja un comentario