Por: L.M.C.
Amo el silencio rumoroso del campo
Cuando el tiempo, en verdad, se detiene,
Y deja de ser medible por el reloj azaroso de la vida.
Todo es, entonces, un clamor inaudible,
Una suerte de misterio indefinible,
Pura delicia, caricia para el alma
Que se aloja en cada célula sensible.
Como describir tal prodigio me es imposible,
Renuncio a ello, mas aseguro que existe,
Porque yo, en medio de la soledad perfecta,
Ausente a toda realidad mundana, lo he disfrutado.