Por: Mar Cial de Bílbilis
Te declaras tan demócrata que me epatas,
Como si ésta fuera, acaso, un dios sagrado.
Incapaz eres de opinión, crítica, o mejora.
Todo lo toleras, tan dulce, y buenamente,
Y es tu bondad tanta, que me pasmas.
Con tu complicidad, lavándote las manos,
Siembran discordia, y odio, impunemente
Y, gracias a ella, medran los malvados.