(De «El Año del Perro»)
Por: L.M.C.
Las horas pasan mientras espero
La llegada de la noche.
Alerta estoy, mirando por la ventana,
Y mis ojos, avizoradores de sombras,
Penetran la incipiente negrura
Sin conseguir descifrarla.
La oscuridad es siempre una
Aunque sea siempre diferente
Y su presencia no excede su evanescencia.
Su intangibilidad, frágil y aparente,
Veladura silente, es habitad del silencio.
Sombra sobre penumbra,
Cierne sobre la luz el velo
Y la enturbia hasta apagarla.
La sombra alcanza a la noche
Y la envuelve con su mortaja profunda,
Así renace todo lo inquietante, lo oculto
Lo feroz, lo temible, lo impensado.