Por: L.M.C.
Al borde del camino, sola,
Pequeña margarita,
Pareces como un náufrago
En medio del desierto.
Nadie se ha de fijar
En tu etérea hermosura,
Margarita del aire,
Sino solo el poeta
Que, de paso, errabundo,
Persiguiendo su musa,
Prendado se quedó
De tu humilde alegría,
Pequeña margarita.
De tu apego a la vida.