Por: L.M.C.
Un pájaro de fuego
Se funde con la tarde
En un abrazo rojo
Y el viajero celeste
Anuncia ya el milagro.
Un alazán rosado
Del negro se desprende
Y galopa el espacio
Montado sabiamente
Por un niño infinito.
El aire, va mirando
Con sus ojos de espuma
Mientras el mar sonríe
Con una danzarina
Ala-ola de nácar.
Y la tarde se duerme…