La sala de espera

 Por: L.M.C.

Hoy, dieciseis de abril,

Tras la gran cristalera

De la sala de espera.

A esa hora en que la tarde

Es más dueña de sí,

Más pura y transparente.

Cuando el sol se demora

Aferrándose, lúdico,

A las flores del parque,

Al rostro de los niños

Y las niñas que juegan.

¡Oh jugar, jugar, juego!

Permitid, os lo ruego,

Que me pare un momento.

¡Oh jugar, jugar, juego!

Que jugar es de sabios,

Como ellos ahora,

Pues luego crecerán

Y serán asesinos

O serán inocentes,

O tan solo ¿quién sabe?

Portadores de un voto.

¿O quizá no serán?

Porque todo es posible

Aunque poco probable.

…Tras la gran cristalera

De la sala de espera

Pasa un trozo de vida

Como el agua de un río

Que no cesa jamás.

Y es su flujo variable,

Que en días de tormenta

Lleva enorme caudal.

Pero en tardes de estío

Parece adormecerse,

Calmado y silencioso,

Y se deja tocar.

Tras la gran cristalera

Yo contemplo la vida

“Y la miro pasar”

Como dijo el poeta

Que León se llamaba,

Sentado en su lugar

De un pueblo de la Alcarria.

…“Todo se ve pasar

Por un cristal chiquito

Si se quiere mirar”…

Tras la gran cristalera

De la sala de espera

Se oculta, al descubierto,

Toda la soledad,

La risa de la gente,

El amor más sincero,

La muerte insospechada,

O la felicidad.

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