(A la manera de Bukowski, o Chinaski, o parecido.)
Por: L.M.C.
Cuando llega,
Camino de la escuela,
A buscar a ese niño de gafas,
Su resuelto andar
Levanta las miradas del suelo
Y su olor a sexo mareante
Enardece el ambiente.
Los hombres la miran,
Las mujeres murmuran;
Yo me callo, prudente,
Como hombre casado,
Pero lo observo todo
Tras de mi gafa oscura
Y percibo el rugido feroz
De la fiera que pasa.
El aire se tensa,
La pasión desatada
Y lasciva,
La lujuria que exhala
Su cruel contoneo,
La música sensual
De su taconeo
Y ese oculto frotar
De sus piernas rotundas,
De sus redondas nalgas.
Dulce flor de tortura,
Ha de ser,
Como antorcha encendida,
Su delicia sexuada.
No es tan guapa de cara
Mas su rostro,
Pérfido de lumbre,
Se abre, carnal,
Como flor ufana,
De marfiles y escarcha.
La fragancia de Venus
Se alimenta en la esencia
De su cuerpo que pasa;
Y esa ropa ceñida,
Esa falda, esa blusa,
El brutal balanceo
que despierta deseo
Imparable a su paso,
Y es su paso
El latido estruendoso
De baldosas que hablan.