Por: L.M.C.
Recuerda el ensueño
De tu juventud primera,
Esa que ya solo está,
Para siempre dormida,
En tu desigual memoria.
Recuerda cuando los días
No se contaban como tales
Ya que el tiempo era infinito:
Daba igual lunes que domingo
Pues solo cambiaba la ropa
Para ir, como todos, a la iglesia.
Eran tiempos dichosos,
Tiempos de pobreza sin hambre
En los que vivir fue divertido,
Sin temores, ni pesares.
Pero nos llegó la “libertad”,
Esa falsa falacia democrática
En la cual no creí nunca demasiado,
Y el miedo se apoderó,
Como garra insaciable,
De nuestras perdidas calles.
Y aquí estamos hoy, uncidos
Al viejo carro de los tópicos,
Tan llenos de derechos
Como vacíos de humanidad,
Y de amigas vecindades.
Ahora somos democráticos peleles
Preñados de prejuicios,
Recelos y aprensiones,
En una sociedad enferma
Que todo lo reclama para sí,
Sin dar otra cosa a cambio
Que la falsa moneda
De la pretérita igualdad,
Esa que predican los estafadores
De la justicia social,
Obscenamente inalcanzable.