La Casa

Por: L.M.C.

Que tranquila, que quieta

Se ha quedado la casa

Rodeada de sombras.

Ni un rumor se percibe

Cuando la tarde apaga

Por los turbios rincones,

Por los macizos muebles

Su luz sin horizontes.

Y la noche renace

Poblada de brillantes

Encajes delicados

Y de inquietantes gatos,

De cuello leonado

Que suspiran, soñando,

Por los altos tejados,

Una luna perfecta.

                                            

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