Carta al presidente.

  Por: Luis de Valdeavellano

          Estimado señor presidente, permítame que me tome la libertad de contestar a su carta a los españoles, de fecha 24 de abril de 2024, pues siendo yo uno de ellos me creo con la suficiente legitimidad para hacerlo.

          En primer lugar permítame que le tutee, pues creo que eso es lo que se estila (lo que mola) entre la progresía que usted/tu acaudillas con elegancia suprema.

          Admiro tu valentía pues, en estos tiempos tan extraños, el que un hombre se declare enamorado es un acto, francamente, de arrojo inigualable.

          Lo que te está sucediendo a ti, viril ejemplo de virtudes indudables, paladín del progresismo y de la libertad, es intolerable, porque, que un hombre poderoso quiera cuidar de los suyos es algo que debería ser entendido como normal. ¿Cómo no proporcionar trabajo a tus familiares, a tus amigos, a tus colegas, si dispones de la capacidad para hacerlo? Eso sería indigno de una persona como tú, paradigma de la fraternidad y de la equidad, estela y ornato de las más altas virtudes que puede reunir un ser humano.

          Tu nos ha dado un alto ejemplo, que perdurará en los anales de la historia, de lo que un hombre progresista, sensible y comprometido, puede y debe hacer cuando su situación se lo permite. Demuestras ser muy generoso con lo de todos, cuanto más con lo propio, cuando colocas a sus amigos y familiares en puestos destacados, a los que seguramente no podrían ni haber soñado con acceder, pese a sus más que sobrados merecimientos, y lo haces cumpliendo así un doble objetivo: primero, corresponder con extrema gratitud a la amistad y al compromiso con los tuyos, y segundo, regalar a España la contribución de personas tan dignas y preparadas.

          Que utilices dinero público no quita, ni pone, en tan loable acción pues ¿Acaso el dinero público que discrecionalmente manejas con tanto donaire, pese a nuestra roñosa oposición a que nos esquilmes sin remilgos, no es de todos, o mejor dicho, no es de nadie? Pues eso, tu no haces otra cosa que dar ejemplo del buen uso de los dineros públicos para cumplir objetivos, tus objetivos, entre los que, claramente se ve, la unidad de la patria, su desarrollo, la mejora de las condiciones de vida, están entre las supremas prioridades de tu inconmensurable y agotador trabajo diario.

          Pero, por ceñirme a la situación ahora planteada, me ha emocionado intelectualmente tu mención literaria al gran Humberto Eco, dando muestras de tu gran cultura, el cual, sin duda alguna, estaría “a partir una piña” contigo, al decir que se está enfangando la política. Y lo dices tú, el político mesurado, el que jamás ha insultado a ningún adversario, el que, con toda la razón del mundo, acusa a los otros de extremistas de derechas mientras da la mano, el brazo y lo que sigue, a sus socios progresistas, clarísimos ejemplos de demócratas, patriotas y pacifistas: esos chicarrones y chicarronas de Bildu, devotos de las pistolas, esos secesionistas y separatistas de aquí y de allá, a los que das todo lo que quitas a los demás.

          Tú, que justificas con gran razonamiento que el robar a manos llenas cientos y cientos y cientos de millones en Andalucía es un pequeño desliz, mientras que robar algún millón que otro, por parte de tus rivales, es un crimen de lesa humanidad.

          El que muchos no comprendan que el no haber ganado nunca una sola elección, no supone desdoro alguno, pues es una incuestionable victoria en sí mismo, es que no han entendido nada. ¡Que injusticias has tenido que soportar! Pero ¿qué se puede esperar de Franco, y de las derechas extremas y de las extremas derechas, adalides supremos del mal?

          Comprendo que, tras haber soportado que se pusiera en duda tu altura intelectual, por solo haber “fusilado” apenas el veinte por ciento de tu tesis doctoral, después de haber creado leyes equiparables a las del gran Solón, que hacen que personas mal comprendidas puedan dejar de cumplir penas de prisión, por apenas una violación que otra, o por un simple golpe de estado, lo de meterse con tu amada ya supera todo lo aguantable. ¿Qué importancia tiene que tu dignísima esposa de clases universitarias sin ser profesora, escriba una que otra carta de recomendación como una particular más, o que tu hermano, el nuevo Ataúlfo Argenta de la música sinfónica española, reciba dineros públicos mientras cotiza en otro país, y se compre palacetes, según afirman “periodicuchos” en manos de resentidos, o que la empresa de tu querido padre haya recibido subvenciones públicas para sanearse, y ahora tenga un alto valor que jamás soñó, y que ello sea gracias a ti.

          ¿Qué importancia tienen estas pequeñas nimiedades en comparación con tu incomparable contribución al desarrollo de una nación llamada España, (si es que me permites que la pueda seguir llamando así) mejor que nunca en tus limpias manos?

          Cuando vayan pasando los siglos, que digo siglos, milenios, y se escriba la verdadera historia, la de la memoria, ésa que tanto os gusta a los progresistas, tú estarás a la cabeza de los lideres de primera, puede que hasta se te deifique, y bien merecido que lo tendrás. Entonces, como ahora, yo podré decir con orgullo que te apoyé, que yo confié siempre en un hombre sincero, varonil y enamorado. Vale

Deja un comentario