EL NIDO

 CUENTO NATURALISTA

Por: Miguel de Ungría

Esta mañana, en el corral donde está el cobertizo de las gallinas, el hombre ha encontrado dos pichones en pelo malo, caídos al suelo desde el exiguo nido que había construido la paloma, entre las ramas del olivo frondoso. Su madre, desengañada, después de haber estado sobrevolando, durante largo rato, en torno a ellos, reconociendo al fin su impotencia para devolverlos al nido, decidió, rendida, abandonarlos a su suerte.

          El hombre los ha recogido y los ha puesto en un rincón alto del gallinero, lejos de las agresivas ponedoras que no dudarían en matarlos a picotazos, y quien sabe si no llegarían a devorarlos, si acaso quedasen a su alcance; luego ha comenzado a cebarlos con grano machacado, mezclado con un poco de agua hervida para quitarle el cloro. De momento sobreviven, pero el hombre no sabe bien hasta cuándo.

          Al día siguiente, paseando por el campo, el hombre pasa por un sitio donde están, apiladas, al borde del camino de la concentración, unas enormes alpacas de paja, y, a no mucha altura ve a un pájaro, un gorrioncillo, que aletea furiosamente por encima de lo que pudiera ser su nido; se acerca cauteloso, y comprueba, con cierto asombro, que el pajarito no se asusta de su presencia, como si le pidiera su ayuda.

          El hombre mira, se fija mejor, y ve como en el nido, casi tapado por la paja caída desde arriba, se hallan tres polluelos fallecidos, puede que por asfixia. El gorrión intenta, con desesperación, usando su pico, quitar la paja que sepulta el nido, pero bien se ve que ya todo es inútil. El hombre le ayuda a liberar el nido pero los pajaritos yacen yertos en su fondo. Nada se puede hacer por esos pobres infelices. Entonces, impelido por una peregrina idea, toma a la madre gorrión en sus manos, la acaricia con mimo y le explica con sencillas palabras de campesino lo de los pichones. La lleva consigo de vuelta a casa.

          Ella se encargará de cebar a los pichones, así volverá a sentirse madre y tal vez olvidará su tristeza insoportable.

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