Es, en esta ocasión, nuestro compañero Miguel de Ungría el autor de este pequeño y sentimental poema.
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Puente sobre el río Ungría,
Mi puentecito añorado,
Hoy he vuelto a recordarte
Pues, modesto, formas parte
De mi gozoso pasado.
Fueron días de alegría,
Llenos de luz, venturosos,
De libertad muy dichosa,
Plenos de juegos ruidosos
En mi niñez deliciosa,
La que jamás he olvidado.
Eres parte trascendente,
Mi recuerdo te declaro,
Cuando mis padres queridos,
Pacientes, nos permitían,
Junto a mi añorado hermano,
Bajo tu sencilla arcada,
Que nos diéramos un baño.
Alegres, en calzoncillos:
Aguadillas, chapoteos,
Risas y juegos variados,
Felices y relajados,
Ajenos a todo daño.
Sin ni una sombra siquiera
De la vida y de su paso.
Porque vivir era fácil,
Siempre en presente,
Sin temor por el futuro,
Sin pena aún del pasado.
Que vendrían días tristes,
Que la vida, en su arrebato
Se lo va todo llevando,
Se lo lleva todo, al cabo.
Que es el tiempo juez estrecho,
Y que pasa, sin demora,
Como pasa el agua, raudo,
Bajo el puente del Ungría,
Mi puentecito añorado.