LA GUERRA PERDIDA ESTÁ EN LA MEMORIA DE LOS PERDEDORES         

Esta semana es Luis de Valdeavellano quien nos invita a la reflexión con su poema de largo aliento, social y político.

Por: Luis de Valdeavellano

                                

La guerra perdida está

En la memoria de los perdedores.

Solo ellos persisten en la guerra,

En la ceguera de la guerra,

En el error de la guerra,

En la vergüenza de la guerra,

En el fracaso de la guerra.

Así continúan, todos los días

Ofendiendo a la verdad:

Manipulando ancianos anoréxicos,

Que acaso fueran pistoleros fanáticos,

A los que animan a contar ficciones

Revestidas de solemne decrepitud,

Exponiéndolos como símbolos,

Moribundos, de su propio fracaso.

Pero los perdedores de la guerra

Fueron los ideólogos del soviet,

De las cruentas checas, cárceles urbanas,

y del “paseo” final y rutinario,

Seguidores, ardientes y feroces,

De dementes asesinos de masas,

Esos grandes criminales de la historia,

Esos fantoches de la cosa “progre”,

De la tiranía vergonzosa

Que quita la libertad

Y arranca la vida,

Que quiere convertir al hombre

En un servil proletario,

Un esclavo de número

Y papel asignado,

Un votante sumiso,

Uno más que borra “el aparato”

Cuando es, molestamente, innecesario.

Un seguidor borrego

Del buenismo obsceno,

Del: “Hermanos y compañeros

Junto al culo la tenemos”.

La cola del diablo socialista

Agitando el caldero patriotero.

Todas las naciones son mi país,

Todos los países son mi nación.

Pero tú canta en voz alta

La “buena” internacional,

Esa bazofia pestilente

Hecha mala canción,

Mientras alientas secesionismos.

Canta con el puño cerrado

Ahogando a la libertad

Entre tus largos dedos.

Canta esa internacional

Más mentirosa que nunca,

Más abyecta y más vil,

Más por el pueblo

Pero sin el pueblo.

¿El pueblo…? El pueblo memo

Siempre cerril y necesario.

¿El pueblo…? El pueblo bobo

Que cabe en un discurso,

En un pase de pecho,

Populista y torero,

Digno de un antitaurino,

De un líder vomitivo,

De un timonel siniestro.

Que yo te daré… miseria… te daré,

Tú confía en mí, padrecito.

Bondadoso es el líder carismático:

Profesor del copia y pega

Y de publicar lo que no escribe.

Mantenedor de los suyos,

A costa de lo de todos,

Con la desvergüenza por bandera. 

Doctor de la apología ideológica,

Remendada de chascarrillos,

Que se substancia en:

“Quítate tú, que me ponga yo,

Que llevas ya mucho tiempo

Chupando la teta a la vaca”.

Que vaca bien cornuda es

Este país de países,

Esta patria de patrias,

Este pueblo de pueblos

Rebaño de pastueñas vacas

Vacuna manada rumiadora,

Cerril vacada de mostrencos.

Es la falacia de la progresía

Vestida de Chanel,

A bordo de yates de lujo,

En impávidos aviones

Que contaminan todo.

La mayor de las hipocresías

Son esos coches oficiales

De fanáticos del arrogante

Despilfarro que hiede.

Esos pastores de la indigencia:

“Como perdimos la guerra de verdad

Ganaremos, con la mentira, la paz”.

La babosa memoria democrática,

La trucada estafa en las encuestas.

Las noticias arregladas,

Cambiadas las preguntas,

Las opiniones manejadas,

Adornadas las respuestas.

Pero siempre, todo por el pueblo,

Por el pueblo: la prebenda, el cargo,

El sillón, el puesto, el “trinque”,

La mamandurria, el postureo,

La batuta, la cátedra,

Y la sauna del lodo,

La adulteración y el “mamoneo”.

El enchufismo por el pueblo,

Por el pueblo el contubernio,

El indecente mercadeo.

La libertad para los bastardos

De la pistola y la bomba lapa,

Para los de la boina enroscada,

Los del ADN criminal y asesino.

Amnistía para los golpistas irredentos,

Para los “titanes” catalufos del saqueo.

Pero…eso sí…que no decaiga

El todo por el pueblo.

Y para los asesinados y los expulsados,

Para los excluidos y los señalados,

El dolor insufrible del desprecio.

Por el pueblo voy, pisando fuerte,

Pisando los charcos, inclemente:

Porque yo soy el pueblo visionario,

El pueblo enardecido, necesario.

El puto y maldito pueblo incoherente

Del trapo morado y del cencerro.

Tira adelante, con las ideas claras

Y el partido arriba en las encuestas,

Amañadas por un CIS sectario,

De la servil bastarda pantomima.

Desde el “cielo socialista”,

El “dios” de turno, el galgo relamido

Y prepotente, mañana innecesario,

Está, manejando imbécil, el cotarro.

Y no pienses que no te controlo,

Te tengo bien fichado:

Tú no eres de los nuestros,

Tú no te callas, tú no otorgas,

Haces preguntas, pones pegas y reparos,

No eres de fiar, no eres compañero,

Ya te tengo “bien calado”.

Tú no vas a la mezquita,

Ni a la casa del pueblo,

Ni eres afiliado al sindicato,

Ese criado cutre, mal encarado,

Afín y mantenido,

Rijoso y panfletario.

Seguro que eres facha,

Eres peligroso y reaccionario

Porque me han dicho,

De muy buena tinta,

Que, en verdad, amas la poesía.

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