El Geriátrico

Por: L.M.C.

Cuerpos deformes puedes ver,

Del paso del tiempo el fatal resultado:

Exceso de grasas, mórbida flacidez

Pasos lentos, andar torpe y pesado.

Bajo sombrillas confusas,

Ansiosas de volar

Como torpes cometas

Si acaso soplara la brisa demasiado,

Hay sillitas cansadas de sufrir

El inclemente peso de sus dueños.

Toallas, expertas en arenas.

Sombreros, gorras y pamelas

Fatigadas de sol, 

Puestas, como al descuido,

Encima de bolsas tan viajeras

Que se olvidaron ya

De todos los destinos antaño recorridos.

Gafas grandes, para casi no ver.

Pieles curtidas, casi deshabitadas,

Cuarteadas del sol,

Suplicantes de cremas.

Están ya, casi todos dispuestos,

Iniciando el ocioso camino

Al borde de esta mar, tan glauca mar

Y calma, que parece no ser siquiera agua

Sino mero cristal coloreado,

De tenue verde color apenas nada.

Las hombres y mujeres

De esta playa dormida

Están ya preparados,

Tan maduros e inciertos,

En este rincón sin nombre

Que llamaré geriátrico fugaz,

Remanso improvisado

Donde todo se para,

Pues hasta el mismo tiempo,

Ese tiempo infinito

Parece no querer insistir,

Tan azul y cansado

De siempre repetirse

En cada uno de ellos,

Con indiferente urgencia

De lo que se va siempre.

Es una escena plana,

Carente, en su indolencia,

De cualquier simetría,

Con gentes invisibles

En un lienzo imposible

Aún siquiera esbozado.

Sin rostros, sin presencia,

Sin movimiento alguno.

Protagonistas todos,

Pero todos ausentes

En medio del paisaje,

Varado e impasible,

De esta pequeña cala

Que he soñado despierto,

En luz adormecida.

Es un sueño despierto

Donde furiosas gaviotas

Se bañan con esmero,

Antes de perseguir

A turistas miedosos.

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