Por: L.M.C.
Nos creímos entonces
Jóvenes para siempre
Y no nos importaba
El precio de la vida.
Nos mentimos tan bien
Que no quisimos gloria
Ni sentimos amor
Por el sucio dinero.
Todo sólo era un juego.
Bien es cierto que, a veces,
Un poco más cruel
De lo que es necesario.
Luego, fuimos creciendo,
Aprendiendo a cantar
Y a tocar la guitarra
Y ya nos dimos cuenta
De que éramos esclavos,
Como antes de ser nada.
Pero ya, por entonces,
Nuestras necesidades
No eran ni papelinas,
Ni billetes de metro
Para liar canutos,
Sino el precio, impagable,
De un dúplex en Madrid
O los viajes de invierno
A las islas Seychelles.
La Movida nació
De la flor democracia.
Fue la hija, nocturna,
De la antigua canción
De hippiosa protesta.
Nació para la fiesta
Después de largos años
De noches sin orgías.
Nació de la alegría,
Mas no era profunda
Como quieren ahora
Afirmar los que, acaso,
No se han movido nunca
Del patio de butacas
Llamado buena vida.
No tenía que serlo.
La Movida del Foro
No fue filosofía.
Fueron noches hermosas
De porros y de risas.