Por: L.M.C.
En la fatal despedida
De los días felices
No estés ni triste, ni ocioso,
En cruel soledad.
Busca siempre en ti mismo
Feliz consolación.
Alimenta tu alma
Con el dulce recuerdo
De los días amables
De tu vida pasada,
Pues el recuerdo sirve
Ya que alivia el futuro
Cuando el paso del tiempo,
Con su sombra inquietante
De la tarde que muere,
Se cierne ya, imparable,
Sobre nuestro camino.