Por: L.M.C.
Estoy solo, aquí sentado,
En el fondo de esta sala,
Desde donde lo contemplo todo
Viendo todo como pasa.
Ya he arrojado los dados
Y he tirado las cartas;
Toda la suerte está echada.
Viendo, estoy, como se mueven,
Por medio del encordaje
Usando cruceta o percha,
Figuras articuladas.
Cada cual, desde su sitio,
Lo que anhelan, lo que extrañan.
Sus tristezas y alegrías,
Su miedos, o sus infamias,
Su fe y su felicidad
Y su fugaz esperanza,
Mientras se ven intocables,
Mientras vivir les ensalza,
Eternos por tiempo breve
Que es apenas una nada;
Un momento de un instante
Que, de inmediato, se acaba.
Y, mirando, he disfrutado,
Sintiéndome diferente,
Viendo ser, solo, a la gente
Como si creyeran ser,
O como ¿quizá? Acaso sean
Aunque sea por un tiempo,
Breve, como todo tiempo es,
Mientras sea ello posible
En este devenir fungible
Que se consume, intangible,
Por un tiempo inconmovible
Que nunca deja de ser
El juez supremo impasible.
Hoy, me quede aquí, sentado,
En el fondo de esta sala,
Viendo, con ojos clavados,
Como la vida se pasa,
Y, sin sentirlo, se acaba.