SER UN INTELECTUAL DE IZQUIERDAS, UN  OXIMORÓN.   

Por: Luis de Valdeavellano

            

Las definiciones de la palabra intelectual, según el diccionario de la lengua española lo dejan claro, primero: adjetivo, perteneciente o relativo al entendimiento. Segundo: adjetivo, espiritual, incorporal. Tercero: adjetivo, dedicado preferentemente al cultivo de las ciencias y las letras. Son muchos y variados los sinónimos de intelectual: sabio, docto, erudito, culto, pensador, y no pongo más por no epatar.

          Pues bien, reiteradamente, desde la revolución francesa hasta hoy mismo, se habla sin cesar de los llamados “intelectuales de izquierdas” y esto se hace de forma enfática, y sin sonrojo, como si fuese un plus el ser versado siendo además de izquierdas, cosa que no puede dejar de provocar en mi reparos, por mucho que, teóricos varios, filósofos, periodistas, articulistas y, en general, una parte importante de la “fauna” dedicada al uso del lenguaje, lo hagan de forma, a mi modo de ver, un tanto difusa y manifiestamente tendenciosa.

          Ser un sabio, un intelectual verdadero presupone, según yo lo entiendo, la posesión de conocimientos en un grado elevado, pero si esos conocimientos no llevan acordado un sentido positivo de los mismos, es decir, un componente parejo de humanidad y de bonhomía, a mí, me parecen incompletos.

          O sea, se trataría de un sabio, pero menos, de un intelectual, pero menos. Algo así como una máquina sapiente, pero inhumana. Porque, si alguien fuese muy versado en hacer el mal, en delinquir, pongamos por caso ¿Se le podría tildar de intelectual del mal? … pues puede que sí, pero no dejaría de ser obsceno.

          Mas, en esta sociedad regida por la soflama, por la publicidad, por el etiquetado complaciente, por las adhesiones inquebrantables, por lo “políticamente correcto” –que es lo más incorrecto posible- parece ser obligatorio el colocar a dichos seres pensantes: “los intelectuales de izquierdas” como ejemplos de una inteligencia humana superior, y aún beatífica, situando a estos “intelectuales” en la parte superior de la “cadena trófica” del conocimiento, en la misma punta de la pirámide del pensamiento humano, cosa que no deja de ser tan irónico como preocupante.

          Tildar de intelectual a una persona que proclama, sin empacho, su ideología como izquierdista, ya sea comunista o socialista, por no extendernos demasiado, me produce una sensación “desasosegante” que puede, en algunos casos, rozar la vergüenza ajena, llegando al espeluzne. Y esto no dudando de la capacidad craneana de muchos de ellos… en algunos aspectos. En todo caso se trataría de pseudointelectuales de lo que estaríamos más propiamente hablando.

          ¿Pues cómo puede ser, en puridad, sabio verdadero, o pensador cierto, o lo que quiera que sea, en relación con la inteligencia y la razón humanas, un “intelectual” que comulgue con doctrinas criminales, sanguinarias, destructivas, que, lejos de haber mejorado la vida de los seres humanos han convertido en reinos de tiranía y abuso las naciones donde han conseguido instaurar sus principios, destructores de toda libertad?

          Cuando se habla de un “intelectual de izquierdas” ¿Se puede hablar de un sabio verdadero? …Y, en todo caso ¿Qué tipo de sabio es aquel que proclama, sigue y defiende una doctrina falaz, falsaria, que jamás ha mostrado ser factible, ni benévola, con la sociedad donde se ha instaurado? ¿Qué tipo de sabiduría es esa? ¿Acaso la de la maldad hecha pensamiento?

         Recelo de esos “intelectuales” y de sus apólogos, que me parecen serlo en la medida que lo pueda ser un intelectual del crimen, un perito mafioso de primer nivel, experto y versado en las mejores formas de delinquir, en como hacerlo y en como obtener los mejores resultados ¿Sería acaso ese tipo de personaje, si existe, un intelectual del delito, un sabio del delito?

          Veo como se sigue sobrevalorando impunemente, sin tasa, por mor de la más infame propaganda progre-buenista, a los, siempre, elitistas ideólogos de las izquierdas; gentes sin escrúpulos que, además de ser, históricamente, en la mayoría de los casos, unos golfos y vividores que jamás trabajaron en toda su vida, como queda constatado siguiendo las biografías de algunos de sus más preclaros líderes: ya Robespierre o Rousseau, Lenin o Stalin, Marx o Mao, o el gallego cubano Fidel. La lista sería interminable.

          Y no es que yo niegue que, entre tanto crimen y locura ideológica, estos y otros muchos personajes no hicieran alguna cosa  positiva, pues seguro que la hicieron, pero el precio a pagar fue, y sigue siendo, tan alto e insoportable, que, en mi opinión, nunca mereció la pena el tener que haberlo pagado.

          Si no que se lo pregunten a los cientos y cientos de millones de humanos que pagaron con su vida tan benéficas ideologías.

          La sangre derramada es infinita y esos llamados “intelectuales de izquierdas” tienen la responsabilidad en primer grado.

          No aprecio a “sabios” como esos. Me resultan repugnantes por mucho que sepan o digan saber. No me compensa su presunta sabiduría en contraste con su cinismo. No creo que en verdad lo sean. Enteradillos de sus temas recurrentes… puede. Conocedores de sus falacias… sin duda. Expertos en sus ideologías dogmáticas… seguro.

          Pero considero que la auténtica intelectualidad, la sabiduría fetén va, o debiera ir, por otro lado, por el lado de la virtud y de la humanidad como principios superiores, del respeto hacia el individuo en su más íntima esencia y diversidad, no por la teorización y aplicación de la violencia y el crimen, como lo han hecho los ideólogos de tan aberrantes dogmas en el devenir de los tiempos.

          Como conclusión invito a cuantos leen y piensan de forma independiente, ajenos a toda ideología, ateos confesos e irredentos de toda “religión y fe políticas” -cáncer congénito, imposible de extirpar de todo cuerpo social- a que se aventuren en la búsqueda de una verdad propia, autóctona, tratando de encontrar a los verdaderos intelectuales, esos que, por pura esencia semántica, nunca podrán ser de izquierdas.  

Vale

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