Por: L.M.C.
Se secó la fuente
De la poesía.
Se agotó el panal
De la melodía.
Solo queda ya el recuerdo
Del verbo
Que fue soneto, o romance,
O deliciosa coplilla,
Que rondó la maravilla
De la palabra cuando nace
De lo profundo del alma
Y se extiende y se complace
En ser expresión de calma,
De amor y felicidad.
Que pena que todo acabe,
Que sea casualidad
Que la vida se termine
Cuando a entender se empieza.
Pues por mucho que camine
No me cansa la vereda
Que me lleva, que me lleva
Al lugar de mi reposo,
Donde pararé entregado
Para siempre al más allá.
Mientras tanto el fin me llega
Veré todo lo que pueda,
Lo que mis ojos inquietos
Me permitan contemplar.
Pues caminar es ir viviendo
Y, mientras tanto, sintiendo
Como la vida se va.