Por: L.M.C.
En un cuerpo humano, por átomos formado,
De moléculas unidas en el tiempo,
El cerebro es la parte prevalente.
En la mente está todo cuanto eres,
La esencia que te hace diferente,
Lo que no implica que vaya a ser mejor.
Puedes llamarla: alma, espíritu, esencia,
Pálpito, energía, corazón, fuerza inmanente,
Mas, el lenguaje será del todo indiferente
Porque, es el acto de vivir, sencillamente,
Lo que hace su función tan evidente:
Recóndito en sí mismo, puro trance latente,
Que, al final, aunque te pese, para en nada,
Pues es algo que, como materia, siempre acaba
En otra transformación, aún no controlada,
Un hecho puro, elemental, animal, independiente
Con la llegada, inexcusable, de la muerte.