Por: L.M.C.
Libera tu corazón
No lo mantengas cautivo.
No le dejes ser altivo
Perdido en su sinrazón.
Mira que sea dichoso
Sin ser necio o caprichoso.
Permite sea ligero
Y cuídalo con esmero
Vigilando su indolencia
Con un poco de paciencia.
Y si ves que se extravía
Encamínale, sé su guía,
Para que vuelva al redil
Con diligencia sutil.
Si se muestra compasivo
Cariñoso y emotivo
Déjale por su camino
Pues cumplirá su destino.
Él será tu lenitivo
En este mundo inaudito
Donde cruel, el delito,
Prolifera en demasía.
Si muestra su gallardía
Defendiendo al inocente,
Aun siendo a contracorriente
De lo que diga la masa,
Cuya agudeza es escasa,
Deja que sea valiente
Enfrentándose al rastrero
Que solo ama el dinero,
Lo mismo que el usurero,
El ladrón y el delincuente.
No dejes que, torpemente,
Le seduzca la corriente
Persiguiendo fama breve,
Que la vileza le ciegue.
Mas cuida de su cordura
Pues un poco de mesura
Evita que la locura
y la ambición inherente
se apodere de la gente.
Esos, que se ve que son
De perversa condición.
Los que suelen perseguir
Del mundo las vanidades
Y no dejan de existir
Por mucho que los cabales
No lo dejen de advertir
Con sus actos ejemplares.
Libera tu corazón,
No lo mantengas cautivo.