Por: L.M.C.
Soy de la Alcarria, señores,
Tierra de mieles y flores,
Paraíso, sin igual,
En esencias y colores.
Soy de la Alcarria, señores.
En nuestra España profunda,
En esta Castilla nueva,
Denostada y comunera,
En lo alto de una cuesta,
Está mi pueblo enclavado,
Entre dos ríos alzado
Sobre larguísima cresta,
Divisando el horizonte
En toda su inmensidad,
Desde donde el sol renace
A donde se va a ocultar.
Mi tierra no tiene mar
Pero tiene sol y cielo
Y el aroma de su suelo
No se puede comparar.
Tengo una tierra que es mía
Como fue de mis mayores,
Donde hubieron sus amores
Y su fe, sus ilusiones,
Y su honrada dignidad.
Tengo un pueblo donde estar,
Tengo un cielo y una tierra
Y mi mar, lleno de estrellas,
En la noche, es singular,
Por infinito y lejano
Como un cuadro iluminado
Que no dejo de admirar
Por límpido y por preclaro.
También tengo una mi casa,
Casa añeja por demás.
Es la casa, casa antigua,
La de mis antepasados
Que por ese hogar pasaron,
De muchos siglos atrás,
Dejando huella en las cosas
Y su aliento en las personas
Que hemos llegado detrás.
Su alma lo impregna todo,
Tiene su traza en las piedras,
En la bodega, en las cosas,
Y no se puede ignorar.
Está pegando a la iglesia,
Junto a su sacramental.
Los muertos de allí me hablan
Solo tengo que escuchar.
Ellos me cuentan historias
Que me hacen recordar
Lo corta que es muestra vida,
Que debemos apurar
Porque el tiempo va ligero
Y nunca se detendrá.
Y yo, poeta, lo siento,
Cuando me pongo a escuchar
Sus voces, que trae el viento
Con lejano tremolar.
Ellas me animan, me calman,
Mientras liberan mi alma
Y me hacen recordar
Los caminos de mi tierra
Que tienen huella en los míos,
Los que antes los pisaron
Los que después los pisarán.
Ellos me enseñan memoria,
Me ayudan a caminar,
Me advierten que todo pasa,
Que la vida se termina
Cuando acaba de empezar.
Soy de la Alcarria, señores,
Paraíso sin igual
En esencias y colores,
Tierra de mieles y flores.
Soy de la Alcarria, señores.