Por: L.M.C.
El destino de los cómicos
Es triste, a mi parecer,
Pues, después de entretener
Toda su vida a la gente,
Les acontece padecer
Un supremo sufrimiento
Cuando alcanzan la vejez.
Son muchas las ocasiones,
A lo largo de la historia,
En que un artista famoso
Ha ido a parar al foso
Donde yace la desgracia.
Pues siendo cual la cigarra
Que vive para su canto
No se cuidan de guardar
Y al llegar el “crudo invierno”,
La temible ancianidad,
Sin poderse sustentar,
Sin contratos, sin consuelo,
Ven su arte decaer
Hasta verse por el suelo
Como colilla o papel.
Del pasado no se come,
Ni se vive del recuerdo,
Que, al cabo, lo cubre todo
Con su manto de silencio.