Por: L.M.C.
Por el quince de febrero
Ya anuncia un tiempo feliz
La primavera en el cielo.
El almendro se acicala,
Imitando, hielo y nieve,
Con su flor, la más temprana,
La que el ejido engalana.
El invierno desvanece,
Sin vergüenza ni pereza,
Su dominio con presteza
Y, manso, desaparece.
Cuando florece el romero
Se empareja la perdiz,
Ya se las ve, con gran celo,
En persecución feliz.
Llega, precoz, la paloma
Volando sobre la loma
Buscando por donde anidar,
Desde el robledal asoma,
Cual eco, su altivo zurear.
La totovía requiebra
Con su típico “alondrar”,
Desde el alto de la piedra
Reclama a quien cortejar.
Busca nido el arrendajo
Con su equipo de trabajo
Compuesto por la familia,
Dando vueltas, con desvelo,
Desde el monte al erial.
El raposo con su amada,
Recorren el territorio,
Buscan un buen paritorio
Donde tener su camada.
La liebre ya va preñada
Y nunca va acompañada,
Es ella gran corredora,
En carrera ganadora.
El tejón, de su guarida,
Sale buscando comida,
Por el prado va, curioso,
Tan tenaz como afanoso
Cuando la tarde es vencida.
Llega el jabalí fornido
Hozando el pasto dormido
Buscando ricos bocados,
Tubérculos enterrados.
Y los corzos, recelosos,
Soberbios y vigorosos,
Salen del soto, medrosos,
Al ocaso, cautelosos.
En fin, las aves más regias,
Las espléndidas rapaces,
Águilas y gavilanes,
Cernícalos y alcotanes,
Búhos, mochuelos sagaces,
Las aceiteras lechuzas
Van, batiendo con mesura,
Sus alas desde la altura
Acechando, con precisión,
Valiéndose de su visión.
Los pajarillos canores,
Jilgueros y ruiseñores,
Carboneros, verderones,
Los mirlos tan respondones,
Dan su concierto de sones.
Oropéndolas preciosas,
Sobre el éter prodigiosas
En su forma de volar,
Vuelven para procrear.
Las primeras mariposas
Por el aire, deliciosas,
Con su presuroso aletear
Buscando van donde libar,
Siendo su vida tan breve
Que es, apenas, plazo leve
El que la existencia les da.
Por el campo los ganados
Rumian la hierba nacida
Con constancia entretenida,
Y sosegado contentar.
Mientras, las lucientes flores,
Llenan los campos de olores,
Plenas de luz y colores.
Todos los seres proclaman,
Con su afán y diligencia,
La época de la nacencia
Que por doquier ya se anuncia.
Todo en el agro renace,
La natura se complace
Y la ilusión reverdece,
Con la llegada, de nuevo,
De la vida que florece.
Por el quince de febrero
Ya anuncia un tiempo feliz
La primavera en el cielo.