EL SUEÑO DEL ÚLTIMO HORIZONTE

Por: L.M.C.

Hay un sueño tras el último horizonte

Del hombre que ve las cosas con su mente.

Lejos ya de toda sociedad urbana, indecente

Mundo de vilezas, miserias y corrupto dinero.

Así consuma su fantasía en lo diferente,

Lo que no puede hacerse de imágenes o palabras,

Transformando la utopía en referente.

Para él, la naturaleza cobra nueva vida,

Cada elemento del paisaje no es el attrezzo

De una película de actores de fin de semana

Persiguiendo robarle fotos al ejido.

Está solo mientras la acción de vivir discurre

Y en cada acto queda impresa su vida,

Que es aliento vital, unión tangible,

Percepción de ser parte de un todo

Que ni acepta ni rechaza, integrador

En el caos y la violencia ancestral.

Esa emoción, primigenia y necesaria,

Que le es propio a la tierra en lo esencial.

Forma parte de un sistema donde todo nace

Y todo muere, sin lamento ni duelo,

Cual mera consumación inapelable.

Es su refugio seguro ante la verdadera soledad,

Aquella que se padece en medio de la masa,

La destrucción del alma que sufre inhabitada,

Rodeada, por doquier, de individuos

Presos de la indolencia que envenena.

Por fin, fuera de todos y de todo,

Disfruta la alegría más elemental, la que surge

Del mero hecho de un existir silente,

De saberse parte de un todo inabarcable,

Un elemento más entre infinitos.

Pura esencia vital, es, simplemente siendo,

En la naturaleza inenarrable,

La que no quita ni da,

La que todo lo es sin pretender ser nada.

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