ULISES EN TIEMPO REAL

            (Cuando leer a Joyce es la “odisea”)

                             Manual de uso

                                     (Diez)

Por: Miguel de Ungría

(Continua)

Digresión sobre el papel de la mujer en la sociedad, “misoginismo” típico de la época en que la mujer, en el mundo occidental, levantaba la cabeza tras incontables siglos de opresión. El papel primigenio de la mujer: los hijos, la casa, el cuidado del clan. Oficios típicos de mujer: salud, educación, administración, el hogar.

          Molly tiene sangre sureña, racismo latente. Los “barbaros” del norte y su consideración de los sureños como seres viles, vagos, negligentes, flojos, indolentes. Los sureños, sin embargo, creadores de todas las culturas, de la filosofía, del arte… los “barbaros”.   

          Molly opulenta, tocable.

          Mención a las curiosas parejas, interesante retrato arquetípico, que mi mujer y yo hemos comentado tantas veces, sobre las curiosas parejas: la gorda y el flaco, el larguirucho y la retaco, la alta y el bajito. Joyce los llama la L y la i. Eran otros tiempos. Ahora todo ofende porque vivimos en una sociedad estúpida de ofendidos ofensibles ante ofensores ofendedores. Por lo tanto es mejor callar. Siempre es mejor callar pero ¿y si te apetece hablar? Si te apetece si te si. Es mejor callar, te callas, cállate, “mejor que te calles” y ríete en la sombra.

          Y está claro que si el magnetismo existe, según prueba la física, y está en todo, pues también estará en las relaciones humanas, físicas relaciones, dice Joyce digo yo dice Joyce digo yo.

          Y siempre Molly turgentemente magnéticamente Molly y el opopónax. Su olor su camisón sus bragas su cama. Para cama, la cama de “El embargo” de Gabriél y Galán, ese gran poema venido, emocionante siempre, a mi memoria: … “¡Señor juez: que ninguno sea osao de tocali a esa cama ni un pelo, porque aquí lo jinco delanti usté mesmo! Lleváisoslo todu, todu, menus eso, que esas mantas tienen suol de su cuerpo… ¡y me güelin, me güelin a ella ca ves que las güelo!…

          Olor, olores de mujer. Todo un misterio de la naturaleza humana inhumana que busca la unión de sus seres siendo el olor el vehículo perfecto en la búsqueda del arrimo y de la procreación.

          El señor Bloom olió el jabón que aún guardaba en sus bolsillos interiores. Olió olió olió. Pensamientos encadenados en capas sucesivas continuas irreflexivas todo está en la mente según sea alimentada la mente como una caldera de carbón ardiente es alimentada mientras suelta humo y vapor humo y vapor humo y vapor y el tren rueda por la vía y el pitido del tren al cruzar el puente. Imagen poética de la campiña inglesa. Y así, indefinidamente, hasta que se gasta el carbón o el agua hasta que alguien pare su soliloquio infinito con palabras sonoras por emitidas porque pensamos algunos con palabras pensamos porque el pensamiento son palabras que resuenan en nuestro interior y menos mal que no pueden ser oídas ni escuchadas pese a los intentos de los chismosos estudiosos del cerebro esos sabios de toda sabiduría, claro que entonces perderían su valor, el valor, algún valor. No serían nada. Palabras.

          El señor Bloom se siente cansado ahora tras haberse corrido mirando las bragas de la jovencita. Tras la descarga es preciso un tiempo para la recarga, incluso en las nucleares.

          Largo pasaje utilizando la forma literaria denominada: “corriente, o flujo, de conciencia”. Que “relistos” y que modernos eran esos escritores “britis” de principios del siglo XX. Que liberales, que libertinos, aunque pensaran como casi todos casi siempre casi todo el tiempo en la jodienda que… en mi tierra castellana de la España profunda de la Alcarria la tierra más bella del mundo dicen “que no tiene enmienda” la jodienda la jodienda da da da.

          En todos los fuegos artificiales hay un último cohete, una última bengala que da paso a la negrura de la noche, a la nueva oscuridad más acusada más oscura y silenciosa que las otras noches. Y los murciélagos, que aman la oscuridad en la que hallan la luz sobre la que navegar detestan profundamente los cohetes y las tracas.

          Y una y otra vez siempre Molly y, a veces, Milly, Milly y Molly, madre e hija, hija y madre, argumentalmente hilo conductor fino del viaje no viaje dublinés. Molly que no tejía fino hilo como lo hacía Penélope y por tanto no había de destejer.

          La menstruación es ese secreto femenino lleno de rompientes psicofísicos como un acantilado proceloso.

          Leopold Bloom el judío. Yo me declaro projudio, prosionista, defiendo su arrojo, sus ganas de progresar, prefiero el original a las copias en cuanto a religión y en cuanto al arte. Gran, increíble, pueblo perseguido pueblo por alemanes y por rusos y por españoles y por… por todos en algún momento todos todos todos. Indomable pueblo de sabios, pueblo de genios aunque no coman cerdo, ese delicioso “cochino” de mi tierra chica, profunda, patria natal, mi rodal querido, mi vendita incomparable Alcarria.

          Pregunta el señor Bloom por boca de Joyce o mejor el señor Joyce por boca de Bloom: “¿Es un error devolver golpe por golpe?” Pues en principio sí, rotundamente, contesto yo, pero según la táctica militar de Sun Zi, o Sun Tzu, siempre dependerá del momento o la ocasión según a la estrategia le convenga.

          Las viudas, sobre todo escocesas, saben bien que sus hombres estirarán la pata antes que ellas, en general también. ¿Hay por ahí alguna mujer que se considere fea?

          Pensando en los anuncios o ¿acaso no es comercial de anuncios en la prensa? El señor Bloom piensa. Y yo recuerdo, como el señor Bloom la arena de la playa: “… y una lágrima cayó en la arena, en la arena cayó tu lágrima…” según cantaba Peret. Joyce no conoció a Peret y el señor Bloom tampoco. Ignoro si Peret supo de Joyce y del señor Bloom pero lo dudo.

          Creo que son ya en torno a las nueve de la noche de este día inefable que es el día de todos los días según la crónica literaria del siglo XX. Son las nueve según el reloj que es el barco que llega desde Liverpool, esa triste ciudad para vivir.

          Catarata flujo de conciencia diarrea mental quizás: “Chico habrás tomado mucho mucho mucho” no literal, que cantaba Santiago Auserón, don Santiago… y cierra España con el canto y con la poesía.  Más no tanto como para vomitar sobre ese papel tan blanco anco anco anco.

          El canónigo el padre y el reverendo tomando café con acento en la e y galletas de mantequilla illa illa illa, el “psociata” de pacotilla pelotilla del demente presidente plagiador y perdedor de elecciones que pervierte su papel de dirigente con pactos viles vigentes con terroristas latentes secesionistas y otras infames “progentes”.

          Gerty MacDowell, la niña Gerty supo que el hombre de negro se masturbaba mientras miraba sus braguitas rellenas de sí misma y le gustó.

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