Por: L.M.C.
Leyendo a don Jorge Luis
Más conocido por Borges,
Reconozco su grandeza
Comparable con el goce
Que le procura a mi alma
Su poesía, que nace
De su intelecto porteño
Hecho milonga y canción.
Se hace sentir la pulsión
Del arte de la escritura
Cuando encarna en el autor
Tan pura literatura.
No rehúso la ocasión
De dedicarle un poema
Con plena delectación
Como bien le corresponde
A tan gran escribidor,
Por el verbo bendecido.
Y me siento complacido
De tratarle como a igual
Sin haberle conocido,
Por ser poeta y amigo.
Y, pues lo sé inmerecido,
No es mi intento comparar:
Cada uno, en su lugar.
Si le hubiera yo tratado
Mucho me habría gustado
Con él haber comentado
El arte de buen payador,
De su Argentina legado,
Que, partiendo de mi España,
En viaje de ida y vuelta,
Hasta América llegó
Llevando siempre la entraña
Del misterio del lenguaje,
Lo que encierra la palabra,
Cuando se sabe acunar
Con el ritmo y con la rima,
Componiendo así el compás
Que todo lo justifica
Y le da su identidad,
Ya sea un cántico alegre
O elegíaca funeral.
Don Jorge Luis no se enoje
Porque le quiera cantar
Al estilo de milonga
Procurando que al rimar
La belleza no se esconda,
Pues que es tímida, presumo,
Tan ligera como el humo
De la hoguera del hogar
Del pampeano montuno.