(Cuando leer a Joyce es la “odisea”)
Manual de uso
(Catorce)
Por: Miguel de Ungría
(Continua 15)
La noche… los barrios de mala fama… las putas pajilleras del restregón a chelín… los borrachos destemplados… y la señora Breen, celestina “made in Ireland”.
Es absurdo llevar una pata de cerdo y otra de carnero, cocinadas y frías, como regalo para la amada, cuando va uno de putas. Es un impulso repentino y desatinado que cae por su peso ante la realidad de las cosas, por lo que termina siendo más que lógico desprenderse de ellas, de las patas, echándoselas a los perros callejeros. Bloom eventualmente convertido en protector de los animales. La pata de uno es la comida de otro. Siempre es igual ¡Aaaaa, así es la vida!
Diálogos confusos, interpolaciones, alucinaciones, visiones y desvaríos narrados en clave teatral surrealistacubistaabsurdista. Ficción dramatizada cruda como la vida, teatro premonitorio del absurdo. Ensoñaciones alucinatorias con base, sólida base, en el burdel que son todos los burdeles del mundo.
Orden en la sala, estamos ante un tribunal. Un tribunal el tribunal. Orden en la sala. El tribunal está constituido. Panorámica de un tribunal a vista de escenario: el juez el jurado los ujieres los abogados el público los juzgados. Teatro, puro teatro, solo teatro, pues la vida teatro es.
El juicio puede comenzar. Personajes: Bloom el juzgado violador de todo lo violable. Mary Driscoll, Georges Fottrell el ujier, Miles Crawford, Beaufoy, Martha, las acusadoras varias… por el momento Bloom se declara inocente pero… ¿Quién es inocente? ¿Acaso hay alguien inocente? ¿Qué es la inocencia y como se dictamina? ¿Existe siquiera la inocencia?
En este momento, que es tan bueno como cualquier otro, momento, me planteo si a lo largo de lo leído he encontrado alguna prueba palpable del paralelismo entre la Odisea y este libro, por otra parte, sicalíptico y disruptivo. Algún indicio, alguna huella, como cuando se rastrea a una presa por el campo y se ve su huella en el suelo, o su micción, o su defecación reciente, o quizás una pequeña brizna de su pelo dejada en una rama rastrera, y no la he hallado.
Sé que los listos, que todo lo estudian y son muy capaces de sacar agua de las piedras como hizo el profeta, lo han decidido así, siguiendo, claro está, las pistas que dejó, intencionadamente, para “mal meter”, el propio escritor, pero yo no hallo hallazgo alguno que me haga concluir su correspondencia indubitable. No. Definitivamente no. Todo parecido con Homero es pura alegoría, quimérica quimera en la mente “quimerial” de un autor birlador y sus fieles acólitos sucesivos.
Aunque ratifico que este libro, en sí mismo, bajo su peso abrumador, no necesita parecerse, o ser, secuela derivación fruto efecto resulta corolario de ningún otro, pues su convulsiónliterariadesparrame tiene, en sí misma, su propio brillante argumentario.
J.J. O´Molloy aparece por aquí. Curiosidaddddddd. Andando el tiempo, inefable lector que esto leyeres, ya en los cincuenta del siglo pasado, Samuel Beckett I “el grande”, ayudante secretario de Joyce en su juventud, publicaría una novela bajo ese nombre, intitulada concisamente “Molloy”, la cual formaría una famosa trilogía, muy recomendable, junto con “El Innombrable” y “Malone Muere”. Sí, se trata del mismo autor de “Esperando a Godot”. Sí. También un irlandés, también del Trinity. Si. También un genio de las letras.
Pero volvamos a lo nuestro: el paseo mental por este capítulo atemporal que es, en realidad, la reproducción de una mera alucinación en la que el tiempo, ese enigma absoluto ayer, hoy y siempre…por el momento, no tiene una gradación concisa y se manifiesta absolutamente ajeno al reloj, es decir: a lo medible.
Como dije, o no, son varias las señoras que acusan al señor Bloom de alevosos terribles espantosos brutales intentos violatorioscopulativoslascivos, acto que sería prolijo repetir aquí por el sumo sonrojo que me produce su mera mención, sobre todo en esta época feliz, documentada como la del “solo sí es sí… incluso con matiz”. Tanto como que con la estupiley fantastical de la inefable lideresa del todes, a saber: la sugerente Montero, no habría habido ni juicio y el capítulo se habría ido al traste.
No estoy seguro, sobre todo en cuanto a minutos y segundos, pero puede que estemos llegando a la media noche de esta novela impar.
Y con ella asistimos al decurso alucinatorio de este viaje literario en el “espacio tiempo”. Un viraje imprevisto se produce, en el cual nuestro querido amigo, el inefable Leopold, pues así le consideramos ya, es vitoreado por las multitudes como futuro alcalde de Dublín, en detrimento del lord alcalde Timothy Harrington que pasa a un cómodo retiro convenientemente subvencionado, como los expresidentes de las comunidades vómitoespañolas, la mayor estafa política del siglo XX en el mundo occidental.
Bloom da su discurso mitin clase magistral con la gracia que solo a un judío irlandés se le puede suponer. Lea usted, imprevisto lector, lea lea lea en el original.
Solo cabe decir cabe que se desata la pasión exaltada de las masas siempre hambrientas de ídolos, de líderes carismáticos como Zp o como ese tal Sánchez, ánchez ánchez, pongamos por caso, ejemplos virtuosos, y que el despliegue virulento de todo tipo de todo tipo de todo tipo de secundarios en una escena tan teatral como pantagruélica es digno precursor de una película de Berlanga. He dicho.
Hasta el Papa aparece en esta página para la historia justo hoy justo hoy justo hoy cuando acaba de asomarse al balcón (… “carita de azucena” …) (“ Asómate al balcón, echa medio cuerpo fuera, luego echa el otro medio… verás que ostia te pegas…” Decía la jota festiva) el nuevo, el sucesor de Pedro, a saber: León XIV. Hoy que es, fue ya, día de fiesta para toda la catolicidad, que es la gran parte de la cristiandad. Y, en estas, el nuevo Papa es agustino, como mi primo.
A continuación una página entera donde, con gran concisión y economía de medios, se enumera, prolijamente, a toda, espero, la comitiva de tan vibrante acto popular como es fue la proclamación del señor Bloom como nuevo alcalde.
Justo en este momento, una vez más, me pregunto si el precio pagado por este libro precursor, como el de otros muchos chos chos de la narrativa iva iva iva actual, libros tochos mediocres y deleznables, supervalorados por la industria pendiente de realizar todo tipo de cesiones a las minorías, para pagar hipotéticas deudas del injusto pasado social con: jóvenes, diversos del abecedario, exóticos, mujeres, niños y provenientes de patologías varias, se pactó con el editor en base al número de páginas manuscritas entregadas a la imprenta. Me lo pregunto unto unto, sin hallar jamás respuesta esta esta…
Y metido en melodía ía ía cantan los pajes de Bloom:
“Reyezuelo, reyezuelo
el rey de todas las aves,
el día de San Esteban
fue preso entre la retama.”
Y así le respondo yo:
“Y como sé que te gusta,
querida, el arroz con leche
por debajo de la puerta
te meto una piedra.”
Loas a Bloom. Es su momento cumbre. Es, por fin, su epifanía.
Justo ahora es cuando se pone la mano derecha en los testículos, (“Joyce dixit”) para jurar, no vaya usted a malpensar. Nada más sagrado para un varón que jurar por un cojón, sobre todo, si se me permite, si lo hace por el cojón derecho.
Otra página enumerativa completa es la número quinientas y cincuenta y dos… No en vano estamos en el capítulo más largo del libro… Sigamos continuemos prosigamos.
Otra canción que no puedo dejar de transcribir pues me trae ecos de mi propia deliciosa infancia cuando me la cantaban adorables doncellas y mujeres varias:
“Palmas palmitas
higos y manzanitas.
Aserrín aserrán
Las campanas de San Juan”
No es reproducción literal sino parcial y adaptada a nuestro folclore patrio. Sí, patrio de patria… eso que tan poco les gusta a los progres zurdos.