Por: L.M.C.
Hoy estoy aquí, recordándote, mirando
Por la ventana hacia ninguna parte,
Más allá de cualquier atisbo de horizonte.
Sintiendo estoy como mi mente, escapa,
Libre, hacia el inicio del espacio-tiempo,
A ese prístino lugar que fue apenas ayer,
Y ya no es nada hoy, ni nunca más será mañana.
Dejo que la dúctil nostalgia de tu recuerdo
Se apodere de mí y me acaricie, dulce,
Evocación sensual de tu pequeña mano
(Más suave que la brisa perfecta
De un atardecer primoroso de verano)
Cuando se posa, deliciosamente,
Deslizándose sobre mi piel ardiente.
Dejo que la presencia de tu aroma
Me impregne, embriagando mi memoria,
Trayéndome el poso de tu esencia.
Borrachera de ti, tan necesaria,
Imprescindible para seguir viviendo
Pues solo tú eres mi consoladora.
Mirando por la ventana hacia ninguna parte,
Ausente de una realidad lejana,
Se que la vida seguirá su curso inexorable,
Y sabiendo que es así, poco me importa
Que el tiempo no deje de escaparse,
Cual río estelar que confluye al abismo.
Hoy estoy aquí, simplemente recordándote,
Sintiendo tu presencia en cada poro
De mi piel, en cada abrazo que te di.
Hoy, de repente, me he levantado
Con la necesidad de pensar en ti
Mientras, a través de la ventana,
La vida discurre en la nave del tiempo
Que llamamos Tierra, conduciendo,
Inexorable, nuestros mínimos destinos Hacia esa nada absoluta que es el infinito.