(Cuando leer a Joyce es la “odisea”)
Manual de uso
Por: Miguel de Ungría
(Quince)
Aquí, Chris Callinan nos sorprende con lo que yo llamaría una “pregunta resumen” de todo lo que simboliza este libro, a saber: “¿Cuál es la paralaje de la elíptica subsolar de Aldebarán?” Quien pueda entender que entienda.
Aparición, por fin, de una propuesta política relevante: “Dinero libre, amor libre y una iglesia laica libre en un estado libre”. Es decir: dinero disponible para follar y una iglesia indulgente donde arrepentirse después de haber follado.
Regeneración total, representación de las nueve musas desnudas: Comercio, Música de Opera, Amor, Publicidad, Manufactura, Libertad de Expresión, Sufragio Universal, Gastronomía, Higiene íntima, Conciertos Recreativos en la Playa, Parto sin Dolor y Astronomía para el Pueblo. Me permito apuntar por mi parte que si lo hubiera escrito en este tiempo actual habría puesto también, sin duda alguna, Viagra.
(Pocos años más tarde, hacia 1920, Gabriele D´Annunzio crearía el “Estado Libre de Fiume” en cuya carta de Constitución Fundacional la música sería el principio fundamental del Estado.)
Bloom, ajeno a las primeras críticas subyacentes, canta: “Juré que nunca la dejaría y ella ha demostrado su gran falsía.
Con el tralará tralará tralará lará.
Tras este momento, candoroso y apasionado, y tras ser examinado minuciosamente por los eximios doctores Malachi Mulligam, especialista sexólogo, el cual afirma contundentemente que Bloom es bisexualmente anormal, y por el doctor Madden, especialista en disfunciones de la anormalidad, éste, a su vez, lo declara “hipospádico”. El doctor Crotthers, preclaro sucesor de la escuela “galénica”, obviamente de Galeno, confirma, por su parte, la baja insalivación del “paciente”, su orina albuminoidea y un sorprendente reflejo patelar sumamente intermitente. El doctor Costello, siguiendo las directrices de su excelso maestro Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim, también conocido como Theophrastus Bombast von hohenheim, o abreviando, para que no se líe usted, lector preclaro, Teofrasto, también llamado coloquialmente Paracelso, comprueba, no sin sorpresa, su muy perceptible “fetor judaicus”. Finalmente, el doctor Dicon, seguidor ferviente de la escuela “avicenámica”, naturalmente del Avicena persa también llamado Abu Alí al-Husayn ibn ´Abd Allah ibn Sina, concluye que Bloom es “un acabado nuevo hombre femenil” y que está irremediablemente embarazado, lo que confirma la teoría islámica de que las zarzas arden sin fuego.
En suma, resumiendo, abreviando, que va a ser madre, que madre no hay más que una, a diferencia del padre, que a ti te encontré en la calle, que es internet, y que se azota todos los sábados y fiestas de guardar.
Un rico americano hace inmediatamente una colecta en favor del héroe, ahora sería Woke, (lo mismo que Iglesias el rojo hace para seguir trincando, sin rubor alguno, de los idiotas a los que explota mientras él se enriquece y se descojona vivo. Lo llaman los pedorros listillos que no saben hablar español: “crowdfunding”. Colecta, colecta, colecta, colecta, colecta. ¡Idiota, escríbelo mil veces! Idiota.
Mientras Iglesias se pone a la Montero, a, e por la ídem, Bloom pare ocho niños amarillos y blancos, pero no chinos comunistas, todos ellos sietemesinos menos uno al que le falta una hora justa para serlo, por lo que será desgraciado toda su vida debido a un exceso de sensibilidad no entendida por la sociedad patriarcal castradora, al sentirse discriminado por el coño paridor de su madre padre espíritu santo, lo que le llevará a un peregrinaje ¿quién sabe si recalando en la Meca? A un consumo desaforado de tratamientos psicológicos y a una espiral de drogadicciones varias de las que, por supuesto, no será responsable para nada.
Por no darle a usted todo ya digerido evitaré poner aquí sus nombres tan bellos como sonoros, los de los ocho niños. Tampoco haré, que no daré, luz sobre sus respectivos currículos, apuntando sencillamente que deslumbraron por su grandeza.
La enumeración subsiguiente, mientras Bloom camina sobre las aguas del mar, permítame usted estimado lector, que me la ahorre. Paso palabra.
Mucho “remember” o recuerdo, que si la Odisea sí que si la Odisea no, pero estamos en Zoe la puta inductora. Ahora a las putas se las llama: “influencer”, “scort” o “modelo”. Cela las llamaba: Izas, Rabizas y Colipoterras. Que sí, que sí, que mucha intelectualidad y muchas gaitas… irlandesas gaitas tas tas tas.
Siguen, a continuación unas páginas “irresumibles”, posiblemente pergeñadas como recuerdos inconexos de alguna casta velada en compañía de reputadas das das damas de la más virginal alta sociedad. Los diálogos así lo aventuran, bien es cierto que el autor se recrea en tan minuciosos detalles que es como querer describir un combate de boxeo, golpe a golpe, mediante el análisis de cada uno de ellos según su trayectoria tanto como por las células musculares implicadas en los mismos ¿No sé si me explico? Como narrar la travesía del atlántico en barco describiendo pormenorizadamente cada golpe de viento, cada ola y su influencia sobre el velamen desplegado.
Las tres putas: KITTY-KATE, ZOE-FANNY y FLORRY-TERESA permanecen atónitas ante tal despliegue de inteligencia léxica. Aunque ellas son más proclives al lenguaje “argonáutico” de los marineros de potencial verga dura como el palo mayor, disimulan bien pues es su oficio.
Aquí, en la página seiscientos setenta y seis, aparece una curiosa reminiscencia de una leyenda popular que afirma la querencia de las serpientes por mamar la leche de mujer recién parida, tradicional leyenda que circula de cultura en cultura, incluso en esta tierra arriacense. Del mismo modo se aventura que el manifiesto terror que tienen, casi todas las mujeres, a las pequeñas bestezuelas pululantes, es la capacidad de éstas para introducirse por las aberturas naturales de las féminas: “por la raja de la falda…”
Con gran acierto apunta aquí el autor que “La hormiga ordeña al pulgón”. De igual modo el chulo explota al putón.
Resumen. Diálogos dialécticos diafragmáticos diarios diametrales diamantinos diametrales.
Las plantas sueñan ramas más largas sobre una tierra profunda. La interpretación de los sueños de las plantas, por parte de un profesional de la fonética, es sencillamente ridícula. Los sueños solo los puede interpretar, con cierto acierto, el que tiene pendiente su próximo suicidio.
El diálogo de sordos, ciegos y mudos, continua inefable en los medios de incomunicación gracias a los microchips implantados por la madre de Elon Musk en el perímetro perimorten del lóbulo parietal de varios caballos de carreras inscritos en el derbi de Kentucky. En estas llegó de nuevo Donald, no el pato, el otro, y el mundo se convirtió en impredecible.
Entramos con buen pie en la página setecientas, donde
Reaparecen los días alciónicos (esos cuyo significado usted ya debería conocer, si no fuese tan perezoso que no es capaz ni siquiera de buscar su significado en Internet) mientras el diálogo indescriptible sigue, en “formato” teatral “shakespeariano”, claramente tratando de desengañar al lector haciendo que renuncie a seguir leyendo, como creo que pudiera ser la intención del autor en estas páginas. Es como si esta parte del libro estuviese planteada expresamente para no ser leída. Ignoro, una vez más lo digo con énfasis, si Joyce cobró los derechos de edición en función de las palabras escritas. No me cabe duda alguna de que una mente como la el señor James pudo concebir una jugada tan maquiavélica como la que aventuro.
Las parejas bailan en el prostíbulo. Se intercambian, juegan juegos obscenos. Y no puedo evitar que me venga a la memoria que había una casa de putas, en mi ciudad, en los buenos tiempos. Hacía esquina en una céntrica zona de la ciudad. Allí se reunía un grupo de hombres, generalmente de profesiones liberales, pequeños comerciantes y otros con “posibles”, que se decía en aquel tiempo, es decir con dinero, y jugaban con las putas. Eran putas familiares y serviciales, muy de andar por casa. Uno de los juegos preferidos por todos los participantes consistía en poner a alguna de ellas desnuda, a cuatro patas, subida sobre cuatro platos invertidos, para que se deslizasen mejor sobre el suelo. Se hacían apuestas para ver quien era capaz de ensartar a la dama, por detrás, en menos tiempo. El truco consistía en tratar de llevarla a un rincón, arrinconarla para así poder metérsela mejor. No recuerdo con seguridad el nombre de la casa, puede que fuese “La Chata” o algo así. Ya no hay en la ciudad casas tan reconocidas, amigables y populares como aquella. El nieto de la dueña salió mariquita perdido, antes travesti, ahora se les llama transexuales, mientras se fomenta su forma de encular al prójimo como algo de lo más normal.
Pelea entre Stephen Dedalus y los soldados ingleses, hay quien dice policías, no estoy seguro, Compton y Carr, Llega la policía ¿militar? (“mucha, mucha policíaaa…” decía la canción) Llega también Corny Kelleher que hace de hombre bueno y, junto con Bloom, impiden que la cosa pase “a mayores”, es decir, que todo termine en la comisaría. La intervención de Kelleher evita detenciones. Fin del capítulo.
(Observación: Según Eduardo Lago este capítulo es muy breve en tiempo real aunque sea el más largo en duración escrita. Pura paradoja. Afirma también, el gran conocedor del texto, que está escrito en clave de humor, lo que yo no dudo aunque sea un humor de difícil encuadre. Igualmente dice que el capítulo simboliza el secuestro de Odiseo y sus hombres por parte de Circe que los transforma en cerdos. Bueno, bien, ahí lo dejo.)
La complejidad del entramado estilístico es máxima. No me parece apto para un público lector convencional, incluso en este momento temporal paradigmático en el que, en buena parte del mundo, se ha llegado no a la máxima de: “una persona un voto” pero sí a la de: “una persona un móvil… o más” y todos todo el día ciegos en él, en el inodoro, en el trabajo, mientras copulan… viendo, leyendo… Jamás, James, se ha leído tanto anto anto como ahora y nunca unca unca la masa asa asa ha sido más cerril, insensible, frágil y manipulable como en este momento, espero transitorio.
*Nota: Eduardo Lago, según la Wikipedia, es un escritor, traductor, crítico literario y novelista español. “Fue miembro de la Orden del Finnegans, que tenía como objeto la veneración del Ulises de James Joyce cada 16 de junio (Bloomsday) en Dublín y que reunía a autores como Enrique Vila-Matas, Jordi Soler, Antonio Soler o el editor Malcolm Otero, los cuales viajaban expresamente a la ciudad para tan señalada ocasión.