Por: Luis de Valdeavellano
Nota preliminar: Este artículo podría herir la sensibilidad de los verdaderos buenos socialistas, que yo no dudo de que los haya. Bien es cierto que eso solo es posible por la inmensa bondad innata de algunas personas, aunada a una profunda confusión, junto con un ideal imposible. No es a ellos a los que va destinado este artículo.
Con todo el respeto que nos merece el partido de los “Cien años (o más) de Honradez”; sin, por supuesto, afán alguno de hacer publicidad, ni parafrasear, al notorio comunista García Márquez, inflado escritor, amiguete y cómplice de execrables criminales como Fidel Castro, pero a fin de contribuir, aunque sea modestamente, a uno de los más altos objetivos a los que un ser humano español característico puede aspirar, excluido el nirvana, la transustanciación, y la bilocación, que es el ser un buen socialista, o “socialcomunista”, o progresista, que tanto da hoy en día gracias a la adulteración de términos, vocablos, voces, o palabras, propiciada por la “cultura” de la aberración “buenabuenista”, ministerio de la ídem puesto en las zarpas de un ministro analfabeto y bajuno.
Siguiendo el argumentario dogmático de tan benemérito partido, el cual es capaz de sumar en sí mismo, con puño de hierro, todo tipo de acuerdos infames, (léase compraventas) para mantener el autoritarismo político, la corrupción pública y la idiocia recreativa a la vez, nos permitimos dar a la publicidad un pequeño manual de uso que pretende poner en valor, manifestándolas claramente, algunas de las virtudes esenciales que todo buen socialista debe reunir para serlo sin lugar a dudas a título de virtuoso.
Esperamos humildemente que estas sencillas y prácticas sugerencias, nacidas del corazón de un humilde servidor, admirador irredento de tan singular partido secta u organización delicuescente, declaradas aquí por escrito con el mejor deseo, puedan contribuir a facilitar el camino que todo proyecto de buen socialista deberá seguir hasta reunir, eso sí, con el menor esfuerzo posible, y si es ello posible, con unas gambas grandes, bien grandes, de aperitivo, las cualidades básicas que, siendo en principio sencillas, son, en realidad, aunadas, verdaderamente extraordinarias, por mucho que parezcan carecer de importancia en su aparente simplicidad.
El objetivo de esta “lucha final”, como dice su emotiva, cuan tierna canción, paradigma de la poesía y de la melodía, puesta al servicio de la función redistributiva entre vivos y muertos, la cual implementan con donaire sus ejecutores allá donde “ejecutan” el poder, es poder llegar a formar parte de ese colectivo de privilegiados seres humanos que se felicitan por pertenecer a los “…parias de la Tierra… famélica legión”.
La primera cualidad que debe adornar a tan beatíficas personas es ser ciegas, sin ser requisito necesario pertenecer a la ONCE; eso les permitirá asistir sin sonrojo a todos los movimientos, encuentros, pactos, reuniones y mamandurrias de sus líderes, en las que ellos, de una u otra forma, terminarán tomando parte, al menos de las migajas, aunque sea en forma de viajes en autobús, bocadillos de chorizo, banderitas y alguna gorra incluidas.
Las camisetas son solo para los VIP “very important person”… persona muy importante… los que se lo llevan crudo. Por ejemplo los de los Eres, como varios de sus expresidentes que, siendo delincuentes, no han pisado aún la cárcel, etc.
La segunda cualidad será la de ser sordos, o, como poco, muy duros de oído, pues solo así, sin oírlas, podrán reunir el cuajo suficiente para seguir las directrices de sus líderes, ya que éstos, constantemente, dirán una cosa haciendo la contraria, faltando a su palabra con toda des facha tez, pero de una manera tan natural como contagiosa, haciendo escarnio de la verdad con tan elegante caradura que darán ganas de felicitarles por su maestría excepcional.
La tercera cualidad será la de carecer de olfato, pues gracias a esa gran virtud no se verán obligados a soportar el tufo maloliente, hediondo y fétido de todo lo que genera el socialismo allá donde se instaura.
La cuarta y definitiva será la de ser mudos porque, siendo vasallos de una ideología criminal, esta virtud les impedirá protestar aunque quieran, ni tan siquiera emitir alguna ligera objeción cuando sus capos decidan ir, por ejemplo, vendiendo la patria a trocitos para mantenerse en el poder, incluso a costa de ellos mismos, sus fieles sumisos. Como mucho podrán llegar a emitir sonidos onomatopéyicos en forma de rebuznos, relinchos, gorjeos, berridos, balidos, guarridos, cacareos, mugidos, graznidos o similares, siempre haciendo coro y de mutuo acuerdo con sus semejantes de la manada progre.
Creemos que operándose convenientemente de ojos, nariz, boca y oídos alcanzarán fácilmente el grado cualitativo suficiente de embotamiento para ser perfectos socialistas.
Nota posterior: Si requieren alguna información adicional les recomendamos la lectura ejemplarizante de la tesis doctoral del e ximio líder, el “vello doncello”, el mantenido de las saunas, el galgo de Paiporta, campeón de Valencia de velocidad a campo a través embarrado, en la modalidad de “huida hacia delante”.
Vale