Por: El tío Abundio
-Siento vergüenza ajena por los defensores de los terroristas palestinos de Hamás, (a los que no se quiere en ningún país musulmán) poniendo como excusa a los “pobres” niños que crían como conejos para prolongar su tiranía. Esos niños que serán los futuros asesinos diez años más tarde.
Esos progresistas beatíficos y angelicales son los mismos que jamás critican los genocidios interminables de cristianos en África, los mismos que nunca dirán nada por los crímenes de los dictadores comunistas cubanos, nicaragüenses, venezolanos o colombianos, ni censurarán al Ayatolá verdugo de todo un pueblo, ni al loco asesino norcoreano. Su presunta moralidad es la del odioso embudo ideológico progre, que es obscena moralina, que disculpa el crimen, según como, donde y por quien, como necesario, como conveniente o inevitable solo porque lo cometen los “suyos”.
-El ser humano es mediocre y ama a los mediocres. A los genios los tolera un momento, los ensalza solo para despeñarlos después, regodeándose en ello. A los mediocres, sin embargo, los mantiene como propios a toda costa.