Escritos sobre Lanzarote y una crítica al libro de Michel Houellebecq 

Por: Luis de Valdeavellano

Este artículo fue publicado en el periódico «La Tribuna de Guadalajara» en 2006

Lanzarote es una de las islas más singulares, extrañas e insólitas del mundo.

          Singular, sobre todo, por lo acontecido en el siglo XVIII, concretamente a partir del día primero de septiembre de 1730, en el que se produjo una erupción volcánica, seguida de muchas otras que se mantendrían durante aproximadamente seis años y por las cuales quedó arrasada la cuarta parte de la isla. Siendo así que aparecieron cráteres y volcanes, se elevaron montes y la propia isla creció debido a la profusión de lavas volcánicas que, al enfriarse en contacto con el agua del mar, formaron plataformas que incrementaron las dimensiones de la misma. Como consecuencia de este acontecimiento sin par la propia forma de vida de los habitantes hubo de cambiar, produciendo adaptaciones en sus hábitos o en su formas de vida, surgieron así cultivos y plantaciones que aún perduran creando un paisaje, en buena parte construido por los humanos,  insólito y extraordinario.

          Extraña, en grado sumo, pues los paisajes creados por el ciclo volcánico son únicos en el planeta, formando una naturaleza casi exenta de vegetación e incluso de vida animal. En las zonas directamente afectadas por las erupciones, (el Parque Nacional de Timanfaya) es, actualmente, un verdadero mar de lava, desprovisto de toda forma de vida excepto la casi microscópica. En estas zonas parece que se puedan estar produciendo fenómenos, (con todas las reservas respecto a las teorías sobre posibles tipos de atmósferas y condiciones climáticas), tal vez, similares al los que pudieron acontecer en el planeta hace millones de años. Organismos unicelulares como las bacterias y otros más complejos como los líquenes geográficos proliferan y van colonizando el territorio volcánico, alimentándose de las propias lavas formadas por silicatos, reproduciendo procesos antiquísimos de formación, transformación y evolución de vida. En este marco único también surgieron animales raros y desconocidos como los pequeños cangrejos ciegos, seres albinos únicos en el mundo, que se instalaron en una laguna dentro de una cueva (Los Jameos del Agua) formada, precisamente, debido a la actividad volcánica, puede que provenientes del abisal fondo marino.

           E insólita, porque son poquísimos los  lugares  donde se dé la circunstancia precisa que permita que  las ideas de un artista y teórico, (es el caso aquí del gran Cesar Manrique), hallen acomodo y comprensión entre sus convecinos. En Lanzarote el talento creador del artista conejero encontró eco en los dirigentes del Cabildo y en los propios vecinos dando forma a una idea conservacionista (verdadero ejemplo de la tan cacareada sostenibilidad)  que yo no he encontrado en ningún otro lugar. Algo admirable y digno de estudio e imitación.

En un ámbito como este, singular, extraño e insólito, se desarrolla en la actualidad un potente turismo internacional, muy receptivo al mantenimiento de un medio tan peculiar y también a la tranquilidad, limpieza y orden que la isla, con sus casitas blancas, de baja altura, genera en el espíritu de los humanos.

          La novela de Michel Houellebecq titulada Lanzarote fue publicada en Francia en el año 2000 y en España en el 2003 traducida por Julio Vivas  para la Editorial Anagrama. Esta es la versión que yo he leído con el placer que dan los pequeños artefactos literarios singulares. En su trama hay el trasunto de una realidad urbana occidental donde el cinismo, la desolación, la soledad, y la despiadada vida social se mezclan con un resto de humanidad, de compañerismo en el desengaño que, unidos a un toque de sexo explicito y un humor soterrado y negro como el magma de Lanzarote componen un todo, sin duda, muy divertido e interesante.

          Es una obra que podemos considerar menor en su aliento literario, por su forma y duración esquemáticas, sin que esto tenga una connotación negativa, sino más bien sea la constatación de una mera realidad. Deviene por momentos, incluso, distante o frívola, lo que sin embargo le da un carácter propio y no le merma interés. Parece, sin embargo, comparativamente grande en cuanto a la transmisión de sensaciones que genera, a la impresión que causa en el lector.

          Es, en suma, una descripción desolada, minimalista,  de las clases sociales que denominaríamos como pequeño o medio burguesas, dentro de la sociedad europea actual. Un grupo social amplio y difuso, a veces cosmopolita, siempre desengañado, escéptico y rozando muchas veces el límite de su propia autodestrucción. Un segmento de población en búsqueda, constante, de una identidad que no encuentra por mor de su propia incapacidad e insatisfacción. Una clase social que se debate, siempre,  entre el deseo instintivo de rebelión contra el sistema capitalista y la perentoria necesidad de seguir perteneciendo al mismo, del cual se alimenta y en el que se halla inmersa, sin posibilidad cierta de redención.

                                      Vale

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