BELLA INSOLENTE

Por: L.M.C.

Oh tú, bella insolente,

muchacha altiva fuiste

mirando a los demás

por encima del hombro.

Hoy te veo despojo,

vieja, fea, encogida,

bebiendo torpemente,

titilantes las manos,

en oscuros rincones

de los bares más turbios.

Recuerdo, al verte así,

de repente vencida,

los tiempos olvidados

cuando reinabas, breve,

cual la estrella fugaz

que tú ignorabas ser.

Mas te creíste eterna

arrogante, señora,

rompiendo corazones

que te abrían su alma,

mientras los despreciabas,

entregada precoz

al febril desenfreno

de tu soberbia impúdica,

insensible al paso del reloj

que al final, como siempre,

a todos nos iguala.

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