Por: L.M.C.
La voz que del alma nace
es una flor limpia y pura
que calienta el corazón
y en él crece y madura.
El cantor, cuando es veraz,
bien conoce esa verdad
y al viento la encomienda,
pues él es, nadie lo inventa,
dueño de la voluntad
que en la poesía alienta.