Por: El tío Abundio
-Había un hombre tullido que, pidiendo junto a la puerta del templo, ganaba bien su sustento. Llegó el santo milagrero, ignorante, e imponiéndole las manos le curó, y le hizo andar, condenándole al hambre junto con la salud recobrada.
-La literatura poética naturalista de Ítalo Calvino se eleva como un ángel sobre el corazón del lector sensible.
-Marcovaldo, de Ítalo Calvino, en su aparente simplicidad, es ejemplo de la ternura y de la bondad que puede existir en el corazón de los olvidados de la vida.
-Siendo el pueblo, por lo general, lerdo y crédulo, con él no sirve ni la advertencia ni la experiencia de lo antes acontecido pues siempre tiende a reincidir en sus vicios y errores.