(Una rutilante estrella de la novela negra)
Por: Luis de Valdeavellano
“La vida, señora Osborne, es lo que le pasa a uno mientras está pensando en hacer otras cosas.” Margaret Millar en la novela: “Más allá hay monstruos, en inglés “Beyond this point are monsters”.
Se trata, en mi opinión, de una novela negra, de misterio policial y judicial, magnífica, con una prosa preciosa y precisa, sin falso artificio ni el “vueltas sobre vueltas” demasiado habitual en ciertas novelas del género, o de los subgéneros del género, para ser más preciso.
Escrita en 1970, puede que en un momento de plenitud narrativa de su autora, el argumento se desarrolla durante una vista judicial para declarar oficialmente muerto a un hombre desaparecido, en la que se descubre un drama familiar, y el de toda una pequeña comunidad rural residente en esa, pese a todo, difusa raya sureña entre El Paso y Ciudad Juárez, envuelto en una falsa normalidad que enmascara la más oscura y perturbadora realidad. Además toca, colateralmente, un tema candente entre Estados Unidos y Méjico, que hoy, y siempre, es de nuevo actualidad: la vida de los “espaldas mojadas”, en este caso de los llamados “alambres”, siempre a caballo de la frontera entre el desarrollado Estados Unidos hipercapitalista y el Méjico dependiente de sus mafias, sus drogas y su fatal ideología izquierdista, de un atraso persistente, en manos de políticos populistas, socialcomunistas, que mantienen al país en un perenne subdesarrollo, tan violento como politizado, que contamina de desesperanza, fatalmente, a sus pobres gentes, conminándolas a abandonar su grandioso país.
Margaret Millar, Kitchener, Ontario 05 de febrero de1915, Santa Bárbara, California 26 de Marzo de 1994, fue una escritora canadiense, y luego norteamericana, de novelas policiacas, de misterio y otras.
Como era la esposa del gran y reconocido escritor, también de novelas policiacas, Ross Macdonald, pese haber triunfado antes que éste, su merecida fama fue, y es, todavía hoy, eclipsada en parte por la, también merecida, del marido, lo cual no es, en modo alguno, justo, sino lo que sucede, habitualmente, en un mundo, el editorial también, hecho de intereses arbitrarios que nada, o muy poco, tienen que ver con lo puramente artístico y literario.
Margaret escribía muy bien, siendo por ello altamente recomendable la lectura de sus libros, y de ello quiero dejar constancia aquí, y he de decir que autores reputados como Lorenzo Silva en España o H.R.F. Keating en Gran Bretaña (Ver sus reseñas en la Wikipedia) la ponderan como lo que fue: una gran y brillante escritora.
Paradójicamente Margaret empezó a escribir mucho antes que su esposo, el cual por aquel tiempo se dedicaba a dar clases en el mismo Instituto donde se habían conocido y éste, tras haber sido el inductor de Margaret como escritora, cuando ella era ya una reputada escritora, siguió sus pasos convirtiéndose en el gran creador del investigador Lew Archer y en el “heredero” literario de Dashiell Hammett y Raymond Chandler.
Sirva esta breve reseña para poner en su lugar, preeminente, a esta gran escritora de un género literario que admiro, e invitar a la lectura de sus estupendos libros como el aquí mencionado.
Vale.