LA JUSTICIA REPARADORA

Por: Luis de Valdeavellano

John Braithwaite, que es profesor emérito de la universidad nacional de Australia, habla, en su teoría de la justicia reparadora, postulando una visión de la remisión de los delitos de una forma que, con matices, ya se viene aplicando en nuestras sociedades occidentales. Está basada en la creencia, no demostrada fehacientemente, de que el delincuente, bien tratado, tiene tendencia a no reincidir en la comisión de delitos.

          Partiendo de la realidad imperativa por la cual son los estados los que tienen la potestad legal del uso de la violencia coactiva, habiendo privado a los particulares del derecho individual de vengar los agravios sufridos, y además teledirigidos con la visión moderna de que la venganza es mala, influenciados por los dogmas religiosos y por las ideologías progresistas, este profesor propugna una gestión de la justicia donde prime lo que llama “justicia reparadora” en la cual encuentro ciertos matices interesantes así como otros extremadamente controvertidos que, por otra parte, veo ya en buena medida, aplicados en nuestras legislaciones vigentes.

          En el caso de España, teóricamente, los terroristas de la banda vascongada Eta, con el fin de alcanzar las ventajas de ese tipo, deberían haber pedido perdón a sus víctimas y además, indemnizarlas económicamente, para ver reducidas sus penas carcelarias. En la realidad de la indignidad política en la que estamos sumidos los españoles corrientes, ni han pedido perdón, ni han pagado, ni pagan, ni siquiera resarciendo económicamente a sus víctimas, como ordenan claramente sus sentencias, que no se cumplen, pero están siendo liberados, ignominiosamente, por un partido socialista maligno aliado con los nacionalistas enemigos de España mientras la esquilman impunemente.

          Me avergüenzan estas leyes vigentes tanto como su pertinaz incumplimiento sin que pase nada, tanto como los funcionarios inducidos que las aplican.

          Resumiendo, no creo, salvo perimetralmente, en la bondad de las teorías del emérito profesor. Considero, por el contrario, que siendo el ser humano violento por naturaleza, dado a perversiones y vicios de todo tipo, cruel y manipulador en cuanto se lo permiten las circunstancias, la visión sobre los delincuentes, con carácter general, es contraria a la realidad de las cosas. Siendo así considero que están demasiado bien tratados por las leyes, siendo mantenidos con nuestros impuestos sin ofrecer nada a cambio, cuando deberían pagar con su trabajo y esfuerzo el que hacemos nosotros por intentar recuperarlos.

          Es anormal el dedicar tantos medios económicos a su bienestar mientras se priva de ellos a personas inocentes y débiles como enfermos, ancianos y niños. Pero, una vez más, priman, en nuestras sociedades occidentales, enfermas de vileza, los espurios intereses de los partidos políticos corruptos y los poderosos grupos de presión, henchidos de ideologías falsas que esconden dolosos intereses económicos y de poder, sobre el bien general.

                                        Vale.

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