Por: L.M.C.
Pienso en las canciones de Kurt Cobain
mientras escribo esta poesía
que no servirá para nada
porque la gente seguirá muriendo
engañada,
mientras vive
presa del delirio
de poder
que jamás tiene bastante
porque casi todos se contentan
con muy poco.
Si acaso conformarse
con algo de sexo rápido
tras la borrachera
del viernes por la noche.
En busca del revolcón
que nunca arregla nada
y luego deja un poso frio,
como un aliento de desdén indiferente.
Pero esa pequeña locura del momento
se apodera de ti
llevándote en volandas,
un poco húmeda,
entre luces y sombras
y las bragas bajadas,
mujer contra pared
de piernas separadas
en la penumbra
de cualquier esquina manchada
por el negro de la noche.
Aunque sea una pena
haberlo decidido tarde.
Eso piensas ahora,
con el tiempo perdido
de la edad caduca.
Ahora que ya no eres una jovencita
y te despertarás sola
una vez más,
con fuertes agujetas
donde no lo puedes contar
salvo, quizás, a esa vieja amiga,
puede que confidente,
puede que compañera
e improbable amiga.
Pienso en las canciones de Kurt Cobain
mientras escribo esta poesía
y sé muy bien
que es mucho mejor no entender las letras
e inventárselo todo.