Por: Mar Cial de Bílbilis
La rosa ya no es la rosa,
convertida en violeta
ha devenido alcahueta.
Tan mal andará la cosa
que la rosa ya no es rosa,
ahora parece raposa.
¿Será culpa de la esposa,
la hija del proxeneta,
o será por el hermano,
con la batuta en la mano
en la raya portuguesa?
Algo tendrán que decir
mandatarios del partido
senadores, diputados,
los votantes engañados,
criados y mantenidos
a dedo del presidente,
el falsario prepotente
que el país a malvendido.
La rosa ya no es la rosa
convertida en violeta
ha devenido alcahueta.
En cada departamento,
para sosegar hembristas,
se ha montado una oficina,
con el dinero de nadie,
que es dinero de todos
los que pagamos impuestos.
Para prevenir acosos
dicen, con farsante jerga,
los progresistas fogosos;
esos que son feministas
por ser ellos socialistas
y luego se van de putas
y ni siquiera se inmutan.
La rosa ya no es la rosa
convertida en violeta
ha devenido alcahueta.
El rojo se ha cancelado
¿Alguien sabe que ha pasado
con el cambio de colores?
Esto ya no huele a flores,
es más olor a podrido
el que emana de un partido
donde, de tanto robar,
de tanto delito y vicio,
no se puede respirar.
Solo nos queda esperar
y ver a los delincuentes,
uno a uno, desfilar
por los juzgados de España
y, de manera ejemplar,
castigarlos sin pasión.
Esperemos la ocasión
y, si la cosa se concreta,
la rosa ya no es capullo
ahora es reja del trullo.
La rosa ya no es la rosa
convertida en violeta
ha devenido alcahueta.