DIAS DE LLUVIA Y VINO

Por: L.M.C.

Hoy llueve y las gotas caen desenfrenadamente sobre nuestros cuerpos que se mueven. Todos quisiéramos estar lejos, muy lejos, en otro lugar donde la fantasía aún fuera posible; donde disfrutar el momento del gozo, sin los espejismos irreales de las copas, no fuera inútil. Pero estamos aquí, sentados en tronos de gris escoria que llamamos realidad. Atados a nuestra debilidad con una cadena que nos hunde, irremisiblemente, ya, hasta el olvido. No hasta el silencio eterno. No. Hasta el yo dormido, sin capacidad de gozo, sin diálogo sensitivo. Están silenciosos todos los rincones que he visitado y tan solo la lluvia cubre el espacio entre mi yo y la desolación. El último aliento impulsa al bolígrafo que se aferra a la idea de escribir. Como todas las palabras, nunca terminé de asimilar la obscuridad de mi mente, si acaso, hubo algunos días de éxtasis metafísico en los que jugábamos, hipotéticamente furtivos y felices, o nos comíamos el coco con intentos de apreciación lógica, mas sin el fondo del espíritu completo que se necesita para, al fin, no sentirnos al margen.

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