PALABRAS

Por: L.M.C.

                             Palabras.

Palabras desperdiciadas,

indignas de mantener su ortografía.

Palabras.

Palabras que describan lo indescriptible

y lo prosaico,

como decirte otra vez te quiero,

o hermano.

Brother o como sea.

Palabras y grafías,

manifestaciones solemnes por escrito,

carteles, señales y matriculas

por la ciudad

vacía de vacío.

Por la ciudad, palabras,

a paso de bar

y trago corto.

O de bebedor de cerveza

meando por las esquinas

y en los rincones de los garajes.

Otro bar, otra esquina,

sistemáticamente,

otra calle con otro nombre

que solo sabe el cartero borracho

hacedor de palabras.

Palabras,

otra vez y siempre

palabras para dormir al niño

para ahuyentar el miedo

y bajarle la fiebre al silencio.

Palabras para amar

y para contar que se ha amado.

Palabras contra reembolso,

sin retorno,

escritas dentro, en una botella

lanzada al mar.

Soy un vagabundo de las palabras,

un empleado municipal,

un barrendero de palabras,

viajo en furgoneta

por la ciudad,

bajo el sol implacable del verano,

bajo el tórrido sol

lleno mi saco diario

como papa Noel,

pero el mío va cargado de palabras.

Siento su olor

y como se agitan, bulliciosas,

en su mundo abstracto,

en su mundo perfecto.

Las palabras están hechas

a nuestra imagen y semejanza,

es decir: deformadas

por su propia condición

de nuestras.

Siento su peso

mientras camino al vertedero.

Solo son palabras

palabras

para desafiar a la vida,

como puños,

palabras

para depositar con delicadeza entre los escombros…

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