Por: L.M.C.
Se fue cuando, ya cansado,
viejo, torpe, triste, enfermo,
no se quiso suicidar,
haciendo que otros le dieran
entrada en la eternidad.
Los mismos que, sin saberlo,
le ayudaron a escapar
de una vida ya gastada
que no podía dar más.
Y desde allí nos contempla,
sonriendo sin parar
por su magistral jugada,
que fue jugada final,
viendo toda la miseria
de este mundo eventual.
Él, que vivió la guerra
en toda su crueldad,
bien supo cuando era tiempo
de desaparecer en paz.
Hacer “mutis por el foro”,
del escenario fugaz
que es la vida del humano,
sin siquiera molestar.
Su novela más lograda
fue su forma de marchar;
su legado universal
para quien sepa entenderlo,
con esto, silencio y tal.