Por: L.M.C.
Quiero componer poesía:
la seguidilla,
pues ha de ser popular
cual la mantilla
que antes traían las damas,
hoy desusada,
mas eso no importara
si yo lo osara.
Que la canción no pare,
no venga calma,
que el corazón agite
la zarabanda.
Cante la niña chica
la copla alegre,
el alma se complazca
en vuelo leve.
Ya lo voy entendiendo,
tengo el compás,
si el ritmo no me falla,
no querría ya más.
Yo pudiera estarme así
toda la noche,
de copla a copla yendo
sin un reproche.
Cuando la canción nace
dentro del pecho
hay que sacarla fuera
es lo derecho.
Guardarla en lo profundo
será una pena
se morirá en silencio,
dura condena.
De técnica y de garbo
estoy sobrado
y con éste que viene
habré acabado.
Y olé. Dan ganas de mover los pies.
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