Por: L.M.C.
El viejo almendro florido
nos avisa con sus brotes
que pronto la primavera,
vestida de mil colores,
de aromas de flores nuevas,
inundará de primores
nuestra bendecida tierra.
¡Oh maravilla de Alcarria,
jardín de esencias perlado,
tierra radiante de luz,
de la miel rincón preclaro!
Bien pudo estar el Edén
en sitio tan señalado,
donde hombres muy honrados
trabajando duramente,
con su alma y con sus manos
construyeron una patria
que muchos les envidiaron.
Los cerriles violentos
hoy nos llaman mesetarios,
y sí, la meseta es nuestra tierra,
la de los antepasados
celtíberos, muy orgullosos
de su origen y su estado,
que la amaron con locura,
con dedicación de santos.
Y siendo de ella sus hijos
muy fieramente la amamos.
Ese viejo almendro sabe,
que su flor, año tras año,
anuncia la maravilla
que sus gentes esperamos.