LOS DOS ALMENDROS

Por: L.M.C.

Dos almendros porfiaban

loando sus nuevas flores

y el primor de sus colores.

Pregonaba uno su alba flor

de purísimo blancor,

el otro su lila vistoso,

vibrante y cautivador,

ambos bellos precursores,

con magnífico esplendor,

de la joven primavera

que surgía en derredor.

Preguntaron a la alondra

y también al ruiseñor,

a la melífera abeja

y al vencejo volador

porque dieran su opinión

sobre tan crudo dilema

y, tras arduos debates,

ninguno pudo decidir,

por su cargo de conciencia,

al no ser clara la evidencia,

que flor fuera la más bella,

más rozagante y mejor,

si la perlada flor blanca

o la lila en su sazón.

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